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Elecciones en Holanda: Un escenario político fragmentado, euroescéptico y amenazado por el populismo


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Elecciones en Holanda: Un escenario político fragmentado, euroescéptico y amenazado por el populismo

Es una de las elecciones más observadas con lupa en Europa, en un momento de auge de los populismos nacionalistas. Holanda se prepara a renovar su parlamento del que saldrá un nuevo primer ministro. Entre las claves de la campaña está la economía y la identidad.

Igual que en otros países de Europa, entre las preocupaciones está el total de votos que obtendrá la extrema derecha del candidato Geert Wilders, el hombre del pelo rubio platino, del Partido de la Libertad: favorito en los sondeos, que desde hace 11 años le pisa los talones al partido del primer ministro con entre un 14 y un 16% de los votos.

“Movimientos como el mío en Francia, Alemania, Austria o Italia, se han fortalecido en los últimos años, incluso antes de que Donald Trump llegara al poder”, se ufana Wilders.

Solo que no es tan simple. Aunque en 2010, el PVV, Partido de la Libertad de Wilders obtuvo el 15,7% de los votos, cayó al 10% en 2012. De todos modos, nunca tendría la mayoría en el Parlamento como para gobernar solo, y de momento, no hay posibles alianzas.

Así es el parlamento saliente. Y es la peculiaridad holandesa: un panorama político cada vez más fragmentado y euroescéptico, amenazado por el populismo. Veintiocho partidos están en liza. Once ya estaban representados desde 2012, y podrían ser trece. La tendencia es que las grandes formaciones tradicionales pierdan terreno.

En segundo lugar según las encuestas y con casi 10 puntos menos que hace 5 años, el Partido Liberal del primer ministro saliente, Mark Rutte paga ahora su política de austeridad y el balance insatisfactorio de su coalición con los socialistas.

“Bueno, en Holanda podría haber una fase particularmente difícil después de las elecciones, pero normalmente aunque pueda llevar algún tiempo, conseguiremos formar un gobierno”, admite Mark Rutte.

Casi 13 millones de electores están llamados a las urnas. Muchos temen que tras las elecciones del 15 de marzo Rutte pueda unir sus fuerzas con las del partido de Wilders, su gran enemigo, para formar una coalición de Gobierno.

Una cosa es cierta, y es que entre el resultado de la votación y la formación de un gobierno aún correrá mucha tinta.