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Colombia: los acuerdos de paz no alivian la situación de los desplazados

- 24 de agosto de 2016: acuerdo de paz entre Bogotá y las FARC - 52 años de conflicto armado - 200.000 muertes - 7,3 millones de personas desplazadas

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Colombia: los acuerdos de paz no alivian la situación de los desplazados

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La paz en Colombia se pactó con tan sólo uno de los grupos rebeldes. Sigue habiendo intensos combates en varias zonas. Por eso, al menos 58.000 personas, según cifras oficiales, aunque según las ONG son más, tuvieron que abandonar sus hogares el año pasado. Según las organizaciones humanitarias, entre enero de 2014 y agosto de 2016, hubo de media 16.000 personas desplazadas en Colombia.

Putumayo es una de las áreas a donde acuden las personas desplazadas. Entre ellas, Lucía, la apodaremos así. Llegó a Puerto Asís, el pasado mes de julio. Tiene 67 años y 10 hijos. Cuatro de ellos murieron, uno a tiros, hace 5 años. No es su primer periplo: “Tengo dos desplazamientos, El de ahorita y el del 2002. En el 2002 a mi me quitaron todo, todo lo que poseía. El pasado mes de julio cuando salimos de allí, los grupos armados nos pedián 5.000 pesos diarios y en el momento de no tener cómo pagar empezaron con amenazas “.

Una vez en Putumayo, Lucia solicitó a las autoridades locales, ser reconocida oficialmente como desplazada para poder beneficiarse de la ayuda nacional. El procedimiento legal suele durar tres meses, durante los cuales, los desplazados más vulnerables reciben ayuda internacional.

Lucía asiste a las reuniones mensuales de “Acción Contra el Hambre”. La ONG facilita ayuda urgente como dinero para encontrar refugio; o enseres de higiene – incluyendo un kit para la purificación del agua – y sobre todo, comida. Verónica Nayive Tejada Rodríguez, de Acción Contra el Hambre explica que
“a cada familia se le brinda el valor de 100 mil pesos por persona, equivalentes a 30 euros. Pora la higiene se les da ayuda por valor de 18 euros, esto en cuanto a única entrega y el total de toda la familia”.

Esta es la última compra que Lucía realizará con la ayuda de la ONG. Hace cinco meses que solicitó que se reconociera su estatuto de refugiada. En muchos casos hay que esperar un año o más para conocer la decisón de las autoridades. “Cuando ya se acabe la ayuda y no toca volver a lo mismo arrocito sólo y sopita solita”, comenta resignada.

Lucía se trasladó Putumayo, bastión del Frente 48 de las FARC, una zona de plantación de coca con la que se financiaba el conflicto. Con el acuerdo de paz las FARC están desalojando la zona pero la ocupan otros grupos armados. Una situación que la Unión Europea, donante humanitario, sigue de cerca. Hilaire Avril, de la misión de la UE explica que “el país todavía tiene un cierto número de grupos armados que no sólo no han firmado el acuerdo de paz, sino que además luchan entre sí para ganar territorio. Esto ha tenido consecuencias especialmente en las comunidades rurales, provocando desplazamientos forzados”.

La situación de los desplazados en las zonas rurales

El equipo de Euronews se traslada al interior del país para comprender como los programas agrícolas y de alimentos reducen el desplazamiento en las áreas rurales. La producción de coca sigue siendo consecuente. Los intentos de erradicarla, también.
 
En Colombia, las comunidades rurales como Cofán, han vivido durante años entre los grupos armados y el Gobierno. Los lugareños fueron asesinados, muchos huyeron y el aislamiento impuesto por el conflicto limitó la autosuficiencia y las oportunidades de comercio. Bogotá fumigó las tierras para erradicar la producción de coca. Pero Cofán sigue pagando las consecuencias. Diomedes Lusitante, de la autoridad indígena de Cofàn explica que “las fumigaciones vienen por la producción de coca, comenzaron en 2005 hasta 2013. Aquí las fumigaciones afectan no sólo a los cultivos ilícitos, sino también a los cultivos alimenticios. Acá no hay comercio, no hay garantías, sólo cansancio. Queremos como indígenas campesinos que haya sustituciones de la coca.”

La Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación supervisa un proyecto de seguridad alimentaria, que concluyó el año pasado en esta comunidad. Los habitantes de Cofán recibieron semillas para relanzar sus cultivos y formación práctica. Los resultados son alentadores según Henry Solarte, de la FAO. “Ellos continúan con las actividades que aprendieron con la FAO pero bajo su propia iniciativa. Ellos son los que siguen seleccionando las especias y siguen aplicando sus técnicas. En la “chagra” mayor, que es ésta, como en sus propias casas “.

El confinamiento sigue afectando a las zonas rurales, y la inseguridad alimentaria es una de sus principales consecuencias. En 2009 se estimó que más de 30 comunidades indígenas estaban en peligro de extinción debido a los conflictos.

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