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¿Cúal es el nivel de contaminación en nuestras ciudades?


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¿Cúal es el nivel de contaminación en nuestras ciudades?

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“La Universidad de Bremen, en Alemania, está recolectando este tipo de información para elaborar un mapa general sobre la contaminación atmosférica”, explica el reportero especializado en temas espaciales, Claudio Rosmino.

La atmósfera terrestre está compuesta por varias capas en las que actúan diferentes factores. Los satélites que orbitan alrededor de la Tierra monitorizan, en permanencia ,el estado del aire que respiramos y cómo le afecta la contaminación.

Según la OMS, una de cada 8 muertes en el mundo está relacionada con la contaminación aérea. Los investigadores de la Universidad de Bremen han desarrollado métodos avanzados para medirla.

“Los satélites nos aportan mediciones esenciales porque nos ayudan a tener una percepción del conjunto. Nos permiten conocer desde una escala global a una local la incidencia de las emisiones contaminantes en la composición química de la atmósfera.
La circulación atmosférica hace que los vientos, en una cierta época del año, se muevan hacia los polos. De manera similar, en Europa, en verano, recibimos la contaminación procedente de América. Tenemos que entender el origen de esos flujos superficiales. También tenemos que comprender la composición química de la atmósfera y las leyes física que hacen posible la circulación de la contaminación alredor de la superficie de la Tierra”, explica John Philip Burrows, profesor de Física atmosférica y oceánica de la Universidad de Bremen.

El programa de observación terrestre, Copérnico, de la Agencia Espacial Europea, permite escrutar este puzle de componentes químicos. A través de sus instrumentos de medición, los científicos de la Universidad de Bremen pueden monitorizar las partículas del aire.

“Podemos decir que cada molécula tiene su propia huella digital en el espectro. La cantidad de información es enorme. Esta longitud de onda representa CO2, el CO2 presente en la atmósfera que es absorbido por la luz solar”, explica Justus Notholt, profesor de percepción remota de la Universidad de Bremen.

La estación de medición móvil evalúa el impacto de la contaminación urbana y las emisiones industriales en la calidad del aire.

El metano y el CO2 son gases con efecto invernadero causantes del cambio climático aunque para hacernos una idea global es necesario distinguir si su procedencia tiene que ver con la actividad humana o con la contaminación natural proveniente de los volcanes o los bosques.

“El camión está provisto de diferentes instrumentos, uno de ello aspira el aire que, luego, podemos analizar detectando sus partículas contaminantes. Por otro lado, está equipado de sensores que actúan de la misma manera que los instrumentos situados en los satélites y con los que medimos los contaminantes que nos rodean”, explica Folkard Wittrock, investigador del Grupo de la Universidad de Bremen.

Los investigadores de Bremen van a lanzar, en los próximos meses, una iniciativa para analizar la calidad del aire en los grandes aglomeraciones a través de campañas de recolección de datos sobre partículas suspendidas en la atmósfera. Una misión centrada en la presencia de dióxido de carbono y metano que ayudará a corroborar las mediciones realizadas por los satélites.

“Trabajamos en dos campañas aéreas intensivas para obtener una especie de instantánea de la composición química de estos flujos aéreos. Combinamos los resultados de este análisis con los obtenidos por los satélites para entender la evolución química de los flujos de aire de las metrópolis”, explica María Dolores Andrés Hernández, investigadora de la Universidad de Bremen.

Una vez recolectada este ingente cantidad de datos, el paso final requiere un complejo análisis en el que entran en juego algoritmos y programas informáticos. El objetivo es obtener mediciones coherentes sobre la contaminación atmosférica que sirvan de base para poner en marcha programas anticontaminación.

“Los satélites nos ofrecen un buen panorama pero sus datos solo son útiles si podemos compararlos con los obtenidos a través de los instrumentos de medición terrestre. No podemos interferir en las mediciones que realiza el satélite puesto que, una vez puesto en órbita, ya no está en nuestras manos y no podemos verificar su funcionamiento en el laboratorio, así que, tenemos que confiar en los datos que nos proporciona. La única manera de confiar en esos datos es comparándolos con los obtenidos a través de otras mediciones”, explica Andréas Richter, científico senior de la Universidad de Bremen.

El incremento de los gases con efecto invernadero ha tenido una incidencia en el equilibrio energético terrestre y ha acelerado el cambio climático.

El impacto en el calentamiento terrestre ha puesto de relieve la vulnerabilidad del planeta. Los científicos estudian la manera de limitar sus consecuencias.

“La actividad humana ha afectado al clima. El problema ahora es que todos nuestros esfuerzos se enmarcan en un proceso a largo plazo. Las decisiones que tomemos ahora solo verán sus resultados en cincuenta años o puede que más”, explica Justus Notholt, profesor de percepción remota de la Universidad de Bremen.

“Necesitamos mejorar la calidad de las informaciones para poder responder de manera adecuada y establecer los modelos de predicción necesarios sobre el impacto del hombre y de los fenómenos naturales en los cambios atmosféricos. Estamos viendo una mejoría en la calidad del aire en Europa gracias al resultado de nuestras políticas. Eso significa que la gente, los gobiernos pueden mejorar las cosas aunque queda mucho camino por recorrer”, explica John Philip Burrows, profesor de Física atmosférica y oceánica de la Universidad de Bremen.

El lanzamiento este año del satélite de la Agencia Espacial Europea, Sentinel 5 Precursor, ayudará a mejorar la calidad de los datos sobre la atmósfera gracias a sus instrumentos de medición .

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