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Gribraltar se niega a pagar los platos rotos del Brexit.

Gibraltar no quiere ser moneda de cambio en el Brexit. El tono belicoso de un lord británico incomoda en el Peñón, en Londres y en Madrid.

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Gribraltar se niega a pagar los platos rotos del Brexit.

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La primera ministra bitánica no mencionó al Peñón en su carta del 29 de marzo con la que se ha activado la salida del Reino Unido de la Unión. Sea como fuere, cualquier acuerdo sobre el Brexit deberá contar con el consentimiento de España sobre Gibraltar.

El peñón es oficialmente británico desde 1713. El pasado mes de junio el 96 por ciento los gibraltareños se pronunció a favor de seguir perteneciendo a la Unión, rechazando el Brexit. En 2002, el 99 por ciento votaron a favor de ser británicos y ahora rechazan la cosoberanía que España propuso hace quince años. Gibraltar se opone a que sus 33.000 habitantes se usen como moneda de cambio en las negociaciones sobre el Brexit y reclama quedar fuera de las mismas.

Los eventuales controles de España en la fronteras dan escalofríos en el Peñón. En 2013 las repercusiones sociales y financieras de aquella medida de presión quedaron patentes. Aunque las consecuencias repercutirían también en los más de 10.000 trabajadores españoles que trabajan en el Peñón y los 200 camiones que a diario exportan productos españoles, a través de la frontera.

Gibraltar tiene una de las rentas per cápita más altas del mundo, una tasa de desempleo del 2’5 por ciento y ventajas fiscales para sus empresas más importantes que en España y en el Reino Unido.

Con 28 mil empresas en apenas 6’8 kilómetros cuadrados, Gibraltar es por encima de todo, un puerto estratégico, por el que muchos están dispuestos a mostrar los dientes.

El exlíder “tory” Lord Michael Howard ya ha blandido la amenaza de la guerra como en las Malvinas, para defenderlo. Howard ha declarado que “hace ahora 35 años, otra primera ministra envió a sus Fuerzas Armadas, cruzando medio mundo, para defender la libertad de otro grupo de ciudadanos británicos en otro país de habla hispana. Y estoy absolutamente seguro – ha dicho – de que nuestra primera ministra mostrará la misma convicción poniendose de lado de la gente de Gibraltar”

Una diatriba belicosa que incomoda tanto en Londres como en Madrid. El acuerdo sobre el Peñón es ya la nueva piedrecilla en el zapato del Brexit.