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Livadia, la tierra prometida para decenas de refugiados sirios


Grecia

Livadia, la tierra prometida para decenas de refugiados sirios

Livadia, localidad de la Grecia continental, es como la “tierra prometida” para algunos refugiados sirios.

Este municipio forma parte del programa europeo de acogida de solicitantes de asilo y candidatos a la relocalización, puesto en marcha por la Comisión y gestionado por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Hanan y su familia han tenido suerte, viven en un apartamento de alquiler y disponen de una tarjeta prepago para cubrir sus necesidades básicas. “Ahora tenemos una vida normal, como cualquiera. Todo está bien. Mis hijos van al colegio, no es el colegio que yo quiero, pero es un colegio. Tengo una casa, una cocina, puedo ir al baño. Lo que podemos decir una vida normal”, dice Hanan.

El pequeño Ahmad nació en el campo de refugiados de Ritsona.

Los Hanash, una familia de seis miembros, pasaron nueve meses en una tienda de campaña. Ahora intentan pasar página y hacen planes para el futuro, como explica Yousef: “Tengo algunos amigos en Irlanda que me ayudan así que puedo ir allí. Ya tengo la autorización de la Agencia para los refugiados. No sé cuando iremos. Tengo entendido que en dos o tres meses. Así que estoy impaciente”.

La familia Hanash participa en diversas actividades. Todos los días, el Ayuntamiento organiza pequeños encuentros en los que los refugiados comparten su comida.

En Livadia viven 294 refugiados sirios. Se trata únicamente de familias. En total hay 70 apartamentos disponibles para acoger a 420 candidatos a la relocalización y solicitantes de asilo en situación de vulnerabilidad.

Su alcaldesa, Yiota Poulou, considera que la ciudad se beneficia con este programa: “(Livadia) es una ciudad modelo que acoge a los refugiados y les ofrece condiciones de vida decentes. Creemos en la solidaridad. Al mismo tiempo, la ciudad obtiene un beneficio económico. En estos tiempos de crisis, en 2017, 1.200.000 euros son un refuerzo para nuestra economía. Es realmente importante”, añade la alcaldesa.

Mientras los jóvenes de Livadia y los refugiados juegan al fútbol, los más pequeños van al colegio. Todos comparten las mismas clases para asignaturas como gimnasia o música. Los niños sirios tienen además lecciones de griego sólo para ellos.

Niki Stergiou, es una de sus profesoras. Ya se ha ganado su confianza pero en enero la situación distaba mucho de ser ideal: “En los primeros días, la situación en clase era caótica. Parecían no escuchar, no me respetaban. No entendían, no se daban cuenta de que yo era su profesora y que tenían que respetar unas reglas. Cuando se enfadaban o tenían una pelea, algunos solían coger sus bolsas y se iban del colegio. Escalaban la verja del recinto e intentaban escapar”, comenta Niki.

Apostolos Staikos, euronews:
Para muchos de los pequeños refugiados esta es su primera escuela. Aprenden un idioma que no sabían ni que existía. Viven en un país que suponían iba a ser de paso en su ruta hacia el norte de Europa. Ahora, sin embargo, gracias a los vecinos han construido una nueva vida.

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