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Filipinas experta en programas de reducción de riesgos ciclónicos

Han pasado 4 años desde que el tifón Yolanda devastara Filipinas. Desde entonces, el país es un ejemplo en programas de reducción de riesgos.

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Filipinas experta en programas de reducción de riesgos ciclónicos

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  • Filipinas: el tifón Yolanda marcó un antes y un después en la prevención de riesgos*

Con más de 20 ciclones registrados en su suelo cada año, Filipinas conoce este fenómeno meteorológico y sus consecuencias. Es uno de los países con más desastres naturales en su haber. Haiyan, o Yolanda, como se le bautizó allí causó en 2013 más de 6.200 muertos, según cifras oficiales, aunque algunas organizaciones humanitarias sitúan la cifra por encima de diez mil. Entre 14 y 16 millones de personas resultaron afectadas y 4 millones fueron desplazadas. Pero de lo peor también se aprende y desde aquel año negro, las casas no se construyen igual en Filipinas.

Aid Zone - Philippines

Son las ocho de la mañana y una campana da la alerta a los habitantes de Barangay Tagkip. Todos se preparan a la evacuación. Con este simulacro se pretende
evitar el desastre humanitario de hace 4 años tras el paso de Haiyan, o Yolanda, como se le llamó allí. El ejercicio permite aprender qué ocurre cuando llega un tifón y quien hace qué.

Jaquelyne reune lo indispensable: algunos documentos, ropa y comida. El simulacro, aviva recuerdos, de otra vida. Cuando Yolanda azotó Filipinas, la plantación de cocoteros en la que trabajaba su marido quedó destruída, como el 90 % de las de la isla, y él perdió su empleo. “El viento era terrible y los niños estaban muy asustados”, dice.

Cuando Yolanda tocó tierra muchas personas no se refugiaron en un lugar seguro porque creyeron que el tifón no sería tan terrible o simplemente, no sabían qué hacer.

Dante Berino, residente en esta localidad afirma que ahora la cosa sería distinta: “Creeremos en la alerta aunque haya un sol reluciente. Cuando la oigamos nos prepararemos para la evacuación porque sabremos que está llegando.”

Hay tres fases de alertas sonoras para que los residentes tengan tiempo de prepararse, sin precipitarse. Accord, una ONG local forma a los habitantes y a los voluntarios para que en caso de tifón, cada cual sepa cual es su tarea y dónde ir. Su directora Sindhy Obias, explica que hay “seis pueblos, unas 400 personas, que participan en el simulacro. En cada pueblo cada líder decide cómo va organizar el sistema de alerta temprana y la preparación de los centros de evacuación”. También se movilizan los recursos de asistencia a las personas, como los equipos médicos, como si la situación fuera real.

En Filipinas se promulgó en 2010 una ley de gestión de desastres nacionales que los expertos consideran papel mojado. Pierre Prakash, de la oficina humanitaria de la Unión Europea dice que Yolanda fue un punto de inflexión.

—> One photo of a building destroyed by Haiyan along the coast

Los planes de emergencia a nivel local están mejor organizados. Según Prakash, “para reducir riesgos en caso de desastres, se necesitan dos cosas: movilizar a la gente y capacitarla, formarla. Pero también se necesita una estructura a nivel nacional. Así que se trabaja a nivel comunitario y también a nivel gubernamental para asegurarse de que los vínculos entre las diferentes unidades administrativas: pueblo, distrito, provincia, y Gobierno, funcionan. Filipinas es realmente un modelo a seguir en términos de estructura.”

La reducción de riesgos pasa también por la reconstrucción

Yolanda destruyó un millón de casas. La Unión Europea ha financiado la construcción de 20.000 nuevos refugios. Tras Yolanda, las técnicas también han mejorado, como en la aldea de Barangay Bayabas, gracias a reglas sencillas pero efectivas que las hacen más resistentes a los tifones.

Bernardo Operio es carpintero. Dirige un equipo de 35 personas. Siguen una formación titulada “reconstruyendo mejor” organizada por Accord y auspiciada por la UE. Hace tres años que forma a sus colegas de gremio y a la población local. Opero explica que “antes, cuando se hacían los cimientos y los pilares, no colocábamos anclas, por eso durante los tifones nuestras casas quedaban destruidas muy facilmente. Ahora con este anclaje la casa resiste a las sacudidas aunque el viento sople en diferentes direcciones”.

El pilar se construye ahora con dos tipos de madera: una más resistente y otra, de cocotero, más ligera. La estructura ha demostrado su eficacia tras el paso del tifón Hagupit en 2014, que tuvo una fuerza similar a Yolanda. Inday Macalalag ya vivía en su nueva casa entonces: “Hay una gran diferencia: antes las casas se construían con bambú y hojas. No tenían como ahora, ni arriostes ni abrazaderas de metal que conectaran los pilares y el tejado para sostener y fortalecer el edificio”, dice.

Pese a estas mejoras; sigue siendo un desafío reconstruir y reconstruirse. Mucha gente, a menudo pescadores, no se adaptan a la vida en el interior, vuelven a la costa y se instalan en chabolas cerca de las casas destruidas por Yolanda, un terreno considerado “zona no habitable” por las autoridades.