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Elecciones en Francia: el desafío del paro juvenil

Ha sido uno de los temas centrales de la campaña presidencial en Francia.

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Elecciones en Francia: el desafío del paro juvenil

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Ha sido uno de los temas centrales de la campaña presidencial en Francia. Nueve años después del comienzo de la crisis financiera, el paro afecta a un 10% de la población activa, una cuarta parte tiene entre 16 y 25 años.

El acceso al empleo de los jóvenes poco o nada cualificados ha sido una prioridad de la legislatura que ahora llega a su fin. El último dispositivo puesto en marcha ha sido la llamada “garantía juvenil”.

Saint-Etienne, en el sudeste de Francia. En esta antigua ciudad industrial de 172.000 habitantes, una cuarta parte de los hogares dependen en más del 50% de las ayudas sociales.

Desde 2015, la Misión local, una estructura pública dedicada al empleo juvenil, hace uso de esta garantía para los jóvenes.

Vanina trabaja a tiempo parcial pero aspira a hacerlo a tiempo completo. “Nos ayudan. Nos dan la mano y nos acompañan directamente a la puerta del empleo. Estamos bien atendidos”, celebra.

El programa dura un año y cuenta con cuatro semanas de formación. Los jóvenes reciben una ayuda mensual de 461 euros para financiar sus gestiones.

“Como tenemos que demostrar que estamos buscando un empleo, eso me obliga a levantarme para ir a buscar trabajo”, asegura Myrianne, una joven que quiere trabajar en una tienda de moda.

“De promedio aspiramos a que unos 300 jóvenes se beneficien de este dispositivo. La única finalidad es el acceso al empleo. Y el único criterio de la garantía juvenil es la vulnerabilidad”, explica Mokhtar Boughari, director de la Misión local de Saint-Etienne.

Financiada por Europa, el pasado año unos 100.000 jóvenes se beneficiaron de esta garantía. Uno de cada dos encontró empleo o una formación.

“En dos semanas ya tenía un contrato para mí, así que firmé un contrato de futuro de tres años, es decir con la garantía del Estado”, relata Thomas, quien ha conseguido cambiar la restauración por las ventas.

Subsidios, exenciones de contribuciones sociales o patronales, ayudas a la formación: el Estado ha multiplicado las ayudas para la contratación de jóvenes.

El economista Damien Sauze hace balance: “El actual presidente fue elegido por marcarse como objetivo prioritario la lucha contra el paro y especialmente el juvenil. Ha adoptado algunas reformas destinadas a los jóvenes, contratos subvencionados que podrían limitar la progresión del desempleo en esta categoría de la población. Pero el problema no parece que se haya resuelto, por lo que en esta campaña presidencial volvemos a enfrentarnos a este desafío”.

Como en el resto de la Unión Europea, en Francia las pequeñas y medianas empresas son las que generan más empleo.

En esta calderería de 13 empleados basada en Saint-Etienne, los últimos cinco trabajadores han entrado con contratos subvencionados.

Debido a la debilidad de los márgenes de beneficio de su actividad, el jefe, Jacques Ledin, cuenta con estas ayudas. “Estas ayudas son muy importantes para las empresas precisamente para ayudar a que un joven logre un contrato fijo y después, con contratos de futuro, lograr ayudas para la formación. Este sistema me parece interesante y espero que podamos conservarlo”.

No es el caso de esta PYME que fabrica calcetines para deportistas de alto nivel, un nicho de mercado con cómodos márgenes de beneficio. Desde 2007, su jefe ha creado 35 puestos de trabajo y ha dado formación a sus empleados, corriendo con los gastos. Salvatore Corona se muestra contrario a las ayudas que cambian según el gobierno de turno. “El jefe de una empresa es un visionario, no razona en función del dinero que le dan sino según la estabilidad de esa ayuda. Para mí, desde un punto de visa económico y puramente contable, la mejor manera de crear empleo sería reduciendo las cargas a las PYME. Si no tienes medios para contratar o financiar un contrato durante tres o cuatro años, no debes hacerlo. Es peligroso”, alerta.

En el presupuesto de 2017, los gastos atribuidos a los contratos subvencionados están cifrados en 2.500 millones de euros.

Pascal Le Merrer: “La globalización ha revelado la debilidad de la posición industrial de Francia”

Pascal Le Merrer es miembro del centro de reflexión France Stratégie, vinculada a Matignon. Actualmente es profesor de Economía en la Escuela Superior de Lyon.

Anne Glémarec, euronews: ¿Qué desafíos le esperan al próximo presidente en materia de empleo?

Pascal Le Merrer: Antes de nada no hay que equivocarse con las causas del problema de empleo que tenemos. Si la globalización fuera responsable de los problemas de paro que tenemos en Francia, también lo sería en todos los países europeos, porque esta competencia, por ejemplo de China, afectaría tanto a Alemania, a los Países Bajos y a Dinamarca como a Francia. Así que la globalización más bien ha revelado la debilidad de la posición industrial de Francia. En 15 años, hemos perdido unos 800.000 puestos de trabajo en la industria.

También es un mito todo lo que se dice de la economía digital y de la robótica, que recortarán los puestos de trabajo que puedan ser sustituidos con robots. Si miramos el nivel de aplicación de robots en Francia frente a Alemania, por empleado estamos a un nivel aproximadamente tres veces menor. Si realmente queremos lograr reducir el desempleo, lo que hay que hacer imperativamente es que los que hoy comienzan a trabajar puedan adaptar su formación durante toda su vida laboral.

euronews: ¿Qué podemos esperar del Estado?

Pascal Le Merrer: Tenemos un verdadero problema que es europeo. Sin duda debemos mejorar elementos de armonización del mercado laboral europeo, algo que es bastante factible. Cuando haya una región afectada por un gran problema de empleo, Europa podría hacerse visible y actuar inmediatamente. De esta manera se enviaría una señal fuerte del interés de formar parte de la Unión Europea y a la vez sería eficaz. Y después es absolutamente necesario tener una visión a largo plazo.

Vemos que no estamos muy presentes en la industria del digital y respecto a Asia y América, a mi parecer, la presencia de Europa es débil. Económicamente, la Unión Europea sigue siendo la primera región del mundo. Pero vamos tarde respecto a las tecnologías que serán las que creen puestos de trabajo. Así que realmente tenemos una gran oportunidad para fortalecer la integración europea.