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"No creo que el trabajo de desradicalización deba comenzar en la cárcel"


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"No creo que el trabajo de desradicalización deba comenzar en la cárcel"

Sophie Claudet: “Señor Caprioli, gracias por aceptar nuestra invitación, ¿ha constatado usted un auge de la radicalización en las prisiones? Si es así, ¿qué se puede hacer?

Louis Caprioli, ex director del Servicio de Vigilancia del Territorio (DST):

“La radicalización es un fenómeno histórico que, desgraciadamente, remonta a los años 90 durante la ola de detenciones de islamistas. Se trata de un fenómeno descuidado por las autoridades desde esa época porque se ha mezclado, a nivel carcelario, a personas condenadas por actos de terrorismo con otras por delitos de derecho común.

A partir de la década de los noventa, ese fenómeno se ha amplificado puesto que ha habido una cierta radicalización de prisioneros comunes por parte de islamistas que, por así decirlo, gozaban de un cierto prestigio por el hecho de haber combatido o por haber cometido atentados.

Para poner fin a esta situación habría que contar con los medios financieros necesarios para separar a los terroristas de los demás prisioneros y aislar a los terroristas en celdas individuales. Así que, se requieren más medios económicos y un personal penitenciario adaptado. Aunque no creo que la desradicalización deba comenzar en la cárcel ya que los criminales que acaban en prisión, han cometido ya, en muchas ocasiones, actos graves de terrorismo.

Así que la reflexión en torno a esta cuestión excede el marco francés, hay que cuestionarse este asunto a escala internacional o, al menos, a nivel europeo.”

Sophie Claudet:

Hablemos ahora de la nueva amenaza terrorista, concretamente, la que estamos constatando en territorio europeo desde hace unos años. Se trata de una amenaza con diferentes formas, sin un perfil de terrorista en términos de edad ni de clase social.

Louis Caprioli, ex director del Servicio de Vigilancia del Territorio (DST):

“Si hablamos de los individuos que nunca estuvieron fichados por los servicios de seguridad, el reto es colosal porque eso significa que cualquier persona, en cualquier momento puede radicalizarse al ver un video o visitando ciertos sitios en internet y pasar a la acción ya sea con un camión o un coche. Eso parece imparable.

Luego, hay que mencionar el trabajo colosal que supone el control de las redes sociales, lo que denominamos: la gestión de los metadatos. Tendríamos que crear algo parecido a lo que ya funciona en el Reino Unido, un servicio único para gestionar el tratamiento de informaciones, algo así como la NSA. En el Reino Unido es el Cuartel General Gubernamental de Comunicación. En Francia, existen dos servicios, la DGSI y la DGSE, para el tratamiento de datos. A mi parecer, todo el mundo debería trabajar de manera conjunta en un servicio único.
Quizás debería crearse, también, a nivel europeo un servicio de tratamiento de información pero eso iría en contra de la sobería nacional de los estados. Me temo que ese organismo no llegue nunca a concretarse ni siquiera uno para gestionar los metadatos a nivel europeo que sería, a mi parecer, una de las respuestas a este problema, aunque no lo única.”

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