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Drones, realidad aumentada y virtual para preservar el patrimonio cultural


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Drones, realidad aumentada y virtual para preservar el patrimonio cultural

Estamos en la cueva de Scladina, en Bélgica. Según los prehistoriadores el hombre de Neanderthal, ya la habitó hace más de 1100 siglos. Ahora los científicos europeos están intentando conocerla y protegerla mejor, gracias a tecnología punta y a los drones.

Exploran cómo capturar, procesar y mostrar, reproducciones de objetos y sitios culturales y arqueológicos situados en lugares que presentan algún tipo de desafío. Hoy están probando un dron, en una cueva prehistórica. Usarlo aquí no es fácil pero merece la pena, según comenta Frédéric Bezombes, ingeniero: “Es un medio ambiente muy especial: aquí no tenemos señal GPS, porque estamos dentro de la cueva. Sin GPS perdemos la estabilización del dron. Volar con él en un sitio así es muy complicado porque hay que ser muy reactivo con el control.
En un mapeado normal en 3D, con cámaras en el suelo tienes siempre la misma perspectiva. Si luego creas un modelo 3D te encuentras con agujeros, porque nunca se capta lo que está por arriba. Sin embargo, con un dron equipado con una cámara con gran angular y pudiendo volar verticalmente, podemos completar esa parte que no teníamos, de una tacada.”

Cada dron está equipado con tres cámaras que graban cada hueco de la gruta. Los objetos se mapean en su propio espacio. Los ingenieros cuentan con el apoyo de los arqueólogos. Para estos últimos, esos datos e imágenes son muy prometedores. Kévin di Modica, prehistoriador dice que nunca pueden “tener, visualmente y sobre el terreno, todos los datos arqueológicos del recinto. Pero con todas las imágenes que nos facilitan los drones podemos recrear todos los cortes que se han realizado en las distintas etapas de la excavación arqueológica.”

El procesado de los datos, permite desarrollar imágenes en 3D. Los científicos dicen que los drones son muy útiles y rentables cuando se quieren desarrollar modeleos 3D en recintos culturales como estos. Isabelle de Groote, paleontóloga, subraya las ventajas: “Con los drones no se necesita acceder a los sitios de forma real. Se pueden cubrir grandes áreas sin tener que pisar zonas que pueden ser muy frágiles, en un espacio muy corto de tiempo”, dice.

Además, los científicos quieren usar estas animaciones en 3D creando videojuegos y bases de datos interactivas, para promover mejor el patrimonio cultural europeo.

Y para ello no sólo utilizan imágenes captadas por drones; sino también sofisticados escáneres de pequeños objetos. Frédéric Precioso, científico y profesor en la Universidad Sophia Antipolis de Niza, comenta el proceso:
“Primero vamos a capturar esos datos en 3D, extrayendo de ellos las características particulares de un objeto; y gracias a la carecterización, gracias al modelo 3D, vamos apoder vincularlo a otros objetos similares, disponibles en otras bases de datos o en internet. Si estos objetos conllevan metadatos, es decir se enriquecen con informaciones complementarias, vamos a poder vincular nuestro objeto con todos esos datos.”

Según los científicos, el propósito final es ofrecer a los ciudadanos una opción interactiva para que puedan comprender mejor y en profundidad el patrimonio cultural. Sobretodo en lugares cuyo acceso es dificícil o está restringido, como ocurre en Scladina. “Las personas interesadas podrán visitar la gruta usando la “realidad aumentada” y verán los objetos en su espacio original, donde fueron encontrados. Los visitantes podrán visitar Scladina gracias también a la realidad virtual, asi que podrán ver el interior de la cueva desde sus casas”, explica di Módica.

De Groote resume este objetivo así: “Tal vez logremos que los visitantes virtuales se sientan en un lugar diferente, tengan la impresión de descubrir un sitio nuevo, como si estuvieran allí de verdad. Se trata de que el patrimonio cultural sea más accesible, se comparta mejor y esté disponible para cualquiera”.

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