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¿Por qué los jóvenes se unen a grupos extremistas?


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¿Por qué los jóvenes se unen a grupos extremistas?

Una serie de altos cargos de organizaciones internacionales han venido a Bakú. Todos ellos participan en el IV Foro Mundial sobre el Diálogo Intercultural.

Este año el foro está organizado por las autoridades de Azerbaiyán y agencias de la ONU y reúne a miembros de unas 50 organizaciones. La mayoría de ellas intentan combatir el extremismo.

Según expertos de Naciones Unidas, gracias a las medidas tomadas para viajar a zonas de conflicto, el número de terroristas que ha ido a combatir con el autodenominado Estado islámico ha disminuido.
Pero el problema de los reclutamientos continúa. Según las estadísticas desde que empezó la guerra civil en Siria, el grupo “Estado Islámico” contó con la ayuda de 30.000 soldados de cien países diferentes. Y los métodos de reclutamiento han sido distintos de un país a otro.

Alexander Zuev, subsecretario general asistente para Asuntos de Mantenimiento de Paz de las Naciones Unidas recalca:
“La mayoría de la gente es reclutada a través de internet pero también hemos conocido casos de gente en la que su entorno familiar, cultural y social ha influido de forma relevante”.

Diferentes participantes del foro apuntan que la religión no es la única razón por la que se radicalizan.
El 10% de los extranjeros que luchan en las filas de grupos terroristas son mujeres y en algunos casos se unen a estos grupos después de haber sufrido ataques de islamofobia o acoso. A menudo se acercan a organizaciones extremistas siguiendo a su marido, padre o hermanos.

Mohamed Sameh Amr, delegado de Egipto en la UNESCO comenta:
“Cuando descubren la realidad no pueden dar macha atrás pero reciben un trato tan malo en estos grupos de fanáticos que espero que gracias a este tipo de conferencias y la cobertura de los medios vean la verdad que desconocen sobre este tipo de enemigos”.

La gente joven que sufre exclusión social se une a grupos terroristas para encontrar reconocimiento. Muchos de ellos no tienen trabajo y quieren ganar dinero. Esta son situaciones muy típicas en África, recalca este activista de Burkina Faso.

Daniel Da Hien, de la Ong “African Youth Network of African”, comenta:
“Muchos países de África como el mío son cada vez más pobres. Mucha gente no va al colegio, muchos no van ni seis años. Los extremistas reclutan a aquellos que no pueden ir a la escuela, a los que no pueden acabar sus estudios o a los que finalizaron pero no encuentran trabajo. Sin trabajo, ¿qué pueden hacer?”.

Por eso muchos de los participantes de la conferencia dicen que la educación es fundamental. Y añaden: es necesario saber qué es lo que se está haciendo mal en las escuelas y cambiarlo.

Fariz Ismailzade, de la Universidad de ADA, en Azerbaiyán comenta:
“Uno de los desafíos a los que se enfrentan las universidades es que no pueden enseñar a sus alumnos la diferencia entre las cosas buenas y malas. En muchas ocasiones ves a jóvenes con el cerebro totalmente lavado que creen que las ideologías radicales tienen un fin positivo. Esos jóvenes están dispuestos a matar por esos ideales”.

Los participantes del foro llegaron a una conclusión: La educación es una buena herramienta pero no la única para prevenir la radicalización sino que se tienen que desarrollar herramientas para que los jóvenes tengan un pensamiento crítico.
Estas herramientas pueden ser claves para prevenir y disuadir a las nuevas generaciones de las organizaciones terroristas.