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Juan Goytisolo, la voz del exilio permanente

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Juan Goytisolo, la voz del exilio permanente

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Juan Goytisolo nos ha dejado. Ha muerto este domingo, 4 de junio, a los 86 años en Marrakech, Marruecos. El escritor estaba muy delicado de salud en los últimos meses, en los que tuvo que ser hospitalizado en varias ocasiones.


En 2014, seis años después de despedirse de la ficción, obtuvo el Premio Cervantes, el más importante de las letras en español. Lo recibió en Alcalá de Henares y dedicó su discurso a los habitantes de la medina de Marrakech, ciudad en la que vivía desde las últimas décadas.


Juan Goytisolo nació en Barcelona el 5 de enero de 1931, en el seno de una familia de la burguesía de origen vasco-catalán. Su madre murió en un bombardeo en la guerra civil española y su padre se posicionó a favor del franquismo. Esa infancia difícil, marcada por la guerra, influyó quizá en la vocación literaria en los tres hermanos varones; Juan, José Agustín y Luis.


La voz de Juan Goytisolo, libre y heterodoxa, es la de un ave migratoria entre Europa y África. Salió de España camino de París en 1956, allí se casó con Monique Lange, a quien había conocido en la editorial Gallimard, de la que él era asesor literario. Monique era amiga de Jean Genet, autor de “Journal du voleur” (1949) el cual influirá notablemente en Juan Goytisolo.



A pesar de haber nacido en Barcelona, se ha considerado una especie de apátrida, tal como se definía él mismo en sus novelas autobiográficas, aunque desde 1996 residía habitualmente en Marrakech.


Nuevas formas expresivas

Decía Goytisolo que a partir de “Señas de identidad” su escritura no distinguía la prosa de la poesía. “Verso libre narrativo”, era lo que él llamaba un estilo que rompe la ortografía y la linealidad del argumento y en el que las crónicas de prensa se mezclan con las citas de los clásicos, las canciones populares con los diálogos de películas baratas y la religión con la pornografía. Aunque el estilo podía apartarse de la tradición realista española, la novela no se desligaba de España.

Juan Goytisolo recuerda que empezó a escribir “Señas de identidad” en París en 1962. La publicó en 1966 en México. En España estuvo prohibida hasta la muerte de Franco. Durante meses, el original tuvo como título provisional un verso de Luis Cernuda: “Mejor la destrucción, el fuego”. El libro es además el inicio de su “obra adulta”. Goytisolo tenía 35 años cuando la publicó.

Un ave migratoria, sin pasaje de vuelta

Además, sus pasos le llevaron a Estados Unidos, donde impartió clases en California, Boston y Nueva York. Una vida nómada y universal que también se refleja en su literatura: Carlos Fuentes lo consideraba como “uno de los mejores escritores del mundo”, y él mismo se clasificó como alguien “anómalo como todo creador” y de “nacionalidad cervantina”.

“Su ley ya no es tu ley : su fuero ya no es tu fuero : nadie te espera en ítaca : anónimo como cualquier forastero, visitarás tu propia mansión y te ladrarán los perros : tu chilaba de espantapájaros se confunde con la de los habituales mendigos y alegremente aceptarás la ofrenda de unas monedas : el asco, la conmiseración, el desdén será la garantía de tu triunfo : eres el rey de tu propio mundo y tu soberanía se extiende a todos los confines del desierto : vestido con los harapos de tu fauna de origen, alimentándote de sus restos, acamparás en sus basureros y albañales mientras afilas cuidadosamente la navaja con la que un día cumplirás tu justicia : la libertad de los parias es tuya, y no volverás atrás.” (Fragmento de “Juan sin Tierra” (1975).

Una literatura muy heterodoxa

“Reivindicación del conde don Julián” (1970) es su particular elogio del traidor oficial de la España oficial. El elogio del exilio que le convirtió en un ser distinto también aparece entre líneas hasta que aquel a quien conocieron deja de estar. En la novela un narrador anónimo, situado en Tánger, imagina la destrucción de la “España sagrada” de la cual se ha desterrado.

Preocupado por la heterodoxia y por el diálogo con las diferentes culturas del Mediterráneo, Juan Goytisolo cultivó la novela, el ensayo, la literatura de viajes, el cuento y las memorias, una creación marcada siempre por el compromiso y la libertad.


Una obra que atraviesa géneros y fronteras

Defensor de los derechos de las mujeres, de los homosexuales, de los desposeídos del Tercer Mundo y de todas las minorías, Juan Goytisolo también ha dedicado varios ensayos a referentes suyos como Blanco White, Manuel Azaña o Américo Castro.


Juan Goytisolo formó parte del Parlamento Internacional de Escritores y fue presidente del jurado de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO. En junio de 2001 fue nombrado miembro honorario de la Unión de Escritores de Marruecos (UEM) “en reconocimiento a sus posturas en favor de Marruecos y de su cultura”.