Última hora

Leyendo ahora:

Los refugiados Rohinyás luchan para sobrevivir en Bangladesh


Aid Zone

Los refugiados Rohinyás luchan para sobrevivir en Bangladesh

Kutupalong es el mayor campamento de refugiados del sudeste de Bangladesh. . El campamento de los refugiados registrados y el improvisado campamento de residencia están uno al lado del otro. Este último acoge a más de 66.000 personas, los llamados “Indocumentados ciudadanos de Myanmar”. A la mayor parte de los “Rohinyás”:
http://ec.europa.eu/echo/files/aid/countries/factsheets/rohingya_en.pdf se les niega el estatus de refugiado.

Zannat es una de ellos. Casada a los 13 años, ahora tiene apenas 15. Llegó al campamento del sudeste de Bangladesh hace tres meses, tras haber sido violada por soldados birmanos estando embarazada.
“Un militar vino a mi casa y se llevó a mi esposo. Por la tarde volvió y se me llevó a mi. Me llevaron al bosque y entre cinco, seis, siete soldados me violaron,” indica Zannat, que vive en una improvisada y oscura cabaña.

La joven se ocupa ahora sola de su bebé, pero no olvida las atrocidades que presenció. “Me siento muy mal porque muchas personas han sido asesinadas por los soldados. Muchos musulmanes han sido torturados y asesinados delante de nosotros. Mucha gente.”

Lucha contra el hambre

Bangladesh estima que los Rohinyás solo deberían quedarse de manera temporal en el país, pero muchos llevan ya décadas. El año pasado el Programa mundial de alimentos abrió un centro de nutrición financiado por los fondos de la Unión Europea para la ayuda humanitaria. El bebé de Zannat acude regularmente al lugar.

Mohammad Ashikulla es uno de los responsables del Programa mundial de alimentos en el campamento. “En este centro tenemos cerca de 7.000 bebés, de entre 6 y 9 meses, y más de 1.390 mujeres embarazadas y lactantes. Desde octubre, ha habido un aumento de un 40% de las personas que acuden a la clínica.”

Los bebés son medidos y pesados una vez al mes. Sus madres reciben súper cereales con vitaminas para poder amamantar. A los otros residentes del improvisado campamento se les distribuye comida, mientras que en el de los refugiados registrados, el oficial, se dan tarjetas de crédito recargables para comprar comida.
El objetivo es harmonizar la asistencia .

Clínicas en medio de campamentos

El acceso a la salud es otro de los problemas. De Kutupalong Euronews se dirigió a Leda, cerca del río Naf, la frontera geográfica entre Bangladesh y Myanmar. Allí se situa la clínica que la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) abrió en octubre pasado con fondos europeos cerca del campamento improvisado. Pronto se convirtió en un centro de referencia, con cerca de 5.000 pacientes al mes.

El doctor Mohiuddin Khan está especialmente orgulloso de la capacidad de gestión de las urgencias: “Aquí podemos gestionar todo tipo de emergencias, podemos enviar a los pacientes a un centro más especializado rápidamente. También hay una zona especializada en prevención de discapacidades, donde se realizan las rehabilitaciones. Los pacientes llegan desde el campamento improvisado. Este es el laboratorio, es básico pero permite realizar los servicios esenciales de laboratorio. Antes los pacientes tenían que desplazarse lejos, a al menos 40 km de aquí, para poder acceder a servicios de laboratorio.”

En la clínica Euronews se encontró con Mohammed. El joven Rohinyá se rompió el brazo en diciembre pasado, mientras huía de su pueblo, bajo ataque del ejército birmano. A su llegada a Bangladesh fue operado y ahora lleva a cabo una revisión. Mohammed perdió 5 miembros de su familia en octubre, entre ellos dos hijas y varios hermanos y hermanas.

“Hubo muchos accidentes en plena huida. Vi a personas ser secuestradas, vi violaciones en grupo, niños siendo asesinados, siendo lanzados al fuego. Mi pueblo fue quemado. Los musulmanes Rohinyá queremos que se nos reconozca, que se nos devuelva la nacionalidad, tener paz en nuestros pueblos. No queremos vivir aquí, queremos volver,” señala el refugiado Rohinyá.

Pierre Prakash, responsable de la ayuda humanitaria de la Unión Europea en el campamento de refugiados Rohinyás. Euronews le preguntó si la reciente violencia ha cambiado la manera en que Bangladesh acoge a los Rohinyás, que ni en Myanmar tienen ciudadanía. “Pese a ser uno de los países más pobres del mundo, de la región, y pese a tener sus propios problemas, Bangladesh permite a estas personas que se queden. Sin embargo, el país no siempre tiene los medios para enfrentar esta grave situación humanitaria. No tiene los recursos, por eso es muy importante el trabajo que hace la comunidad internacional. Las personas que están aquí son totalmente dependientes de esta ayuda.”

Para Pierre Prakash, las autoridades regionales deben trabajar en una solución más allá de los campamentos de refugiados. “Obviamente la asistencia humanitaria por si sola no es una solución a largo plazo, y realmente se necesita una solución a largo plazo para esta crisis. Pero ésta solo será posible si hay una disposición política para enfrentar el problema, en particular del otro lado de la frontera, en Myanmar, de donde estas personas siguen teniendo que huir.”

Del otro lado del río Naf, Myanmar niega el acceso a los medios de comunicación y limita la ayuda humanitaria, mientras las Naciones Unidas investigan una posible limpieza étnica.

Rohingya crisis in Bangladesh

Aid Zone

La hambruna en Somalia: la realidad sobre el terreno