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El prometedor futuro de las microalgas


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El prometedor futuro de las microalgas

El centro de investigación Algaeparc de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos está especializado en alimentación y vida saludable. Desde hace 20 años analiza estas prometedoras células que habitan en tubos de ensayo con agua marina. Un poco de CO2, nutrientes simples y luz del sol es lo único que necesitan para vivir y multiplicarse.

Hans Reith, el coordinador del proyecto MIRACLES explica por qué la Universidad de Wageningen se ha interesado por la investigación de estas plantas verdes microscópicas: “es un material altamente sostenible y productivo que se puede usar para diferentes productos”

Las microalgas pueden utilizarse para alimentación, piensos animales, cosmética e incluso plásticos. Cada célula contiene una gran variedad de aceites, proteínas, antioxidantes y vitaminas. Es una fuente natural con potencial para generar una nueva forma de agricultura que no dependa de tierras fértiles.

Cultivos sin tierra fértil

“Las cultivamos en agua marina, y existen muy pocos cultivos que puedan crecer en agua de mar. Podríamos colocar estos sistemas en tierras no fértiles, en el desierto, podemos trabajar en tierras no aptas para la agricultura”, continúa Hans Reith.

El objetivo del proyecto europeo es hacer que sea económicamente viable. Algunas industrias podrían servirse de las microalgas para elaborar aceites de consumo, proteínas para alimentación o pegamentos, o como antioxidantes para cosméticos.

“Es un organismo atractivo que puede ser verde, rojo o amarillo, cuenta Philippe Willems, bioeconomista, “es estético y puede también utilizarse con ese propósito”. “Lo que hemos intentado aquí es aprovechar el valor nutritivo del alga mediante una liberación lenta de nutrientes. Este bioplástico es capaz de degradarse poco a poco en agua, liberando lentamente sus nutrientes”, concluye.

Microalgas secas

El proyecto se desarrolla en base a las experiencias empresariales de sus socios como la compañía española Fitoplancton Marino que produce cerca de dos toneladas de microalgas secas anuales. Los investigadores han analizado cientos de especies para seleccionar aquellas con las propiedades más adecuadas. Luego cultivan masivamente el organismo unicelular en inmensos fotobiorreactores (FBRs) controlados por ordenador.

Carlos Unamunzaga, científico marino en esta empresa situada en Cádiz, explica la producción: “controlamos la temperatura enfriando los tubos con agua, miramos el pH, la luz, la cantidad de oxígeno, porque la fotosíntesis produce oxígeno. Es muy difícil sobrevivir en estas condiciones pero es lo que se necesita para que produzcan los ingredientes bioactivos en los cuales estamos interesados”

El objetivo es seguir innovando para que las fases de la cadena de producción, del cultivo a la cosecha, procesamiento y marketing, sean más baratas y eficientes.

Comida para peces

En Olhão, Portugal, la empresa Sparos investiga uno de los usos más prometedores de las microalgas. Desarrollan I+D en acuicultura, un sector que necesita piensos sostenibles para peces. Están probando nuevas recetas con las microalgas. El biólogo marino Jorge Dias explica la importancia de estudiar los efectos del uso de estas microalgas en el alimento para peces. “Hay que analizar si son beneficios o no -aunque por ahora todos los efectos son favorables – en términos de inmunología, respuesta al estrés y bienestar”.

Los resultados preliminares muestran los efectos positivos de estos suplementos en peces jóvenes. El estudio seguirá analizando su evolución: cómo viven, cómo crecen y eventualmente cómo saben, abriendo una ventana de oportunidad para aunar la explotación comercial y el uso medioambiental de las microalgas.

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