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Cuba: el impulso del turismo estadounidense

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Cuba: el impulso del turismo estadounidense

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La apertura de Obama hacia Cuba y el deshielo progresivo entre ambos países ha inundado la isla de turistas estadounidenses: en 2016 pasaron por allí cerca de 285.000, un 74 % más que el año anterior.
Este “boom” de visitantes sin duda contribuye a que la isla vaya a superar los 4 millones de turistas recibidos en 2016.

Yuri Barroso, dueño de un bar en La Habana, expresaba su inquietud porque “el 80% de nuestros clientes son americanos. Porque con su poder son los reyes del mundo. Ahora, si Trump decide reducir cuántos turistas vienen, creará el caos porque vivimos de ello, y especialmente de los americanos”.

Los cubanos que, por ejemplo, tienen una propiedad, usan Airbnb para aprovechar la ligera apertura económica del régimen.

El turismo es, de lejos, el sector más dinámico de la economía del país, y Cuba quiere usar su impulso para dinamizar otros menos competitivos.

Los estadounidenses, por su parte, están encantados con la apertura y apoyan masivamente este “embargo suave” a Cuba.

“Si el presidente quiere hacer cambios en acuerdos comerciales, en políticas turísticas o en cualquier política que afecte los viajes de estadounidense a Cuba, y la transferencia de información, bienes, conocimiento, música, dinero… sería un gran error”, dice uno de ellos.

A pesar de todo la facilidad para viajar a Cuba desde Estados Unidos depende de del presidente, y Donald Trump tiene un estilo diametralmente opuesto a Obama.

Ante la incertidumbre los cubanos tiran de su carácter paciente moldeado por años de restricciones, uno de los atractivos de la isla.

Lo resumía un músico en la calle de la capital: “Estén los americanos o no estén los americanos; esté Trump, o no esté Trump. Somos cubanos, el cubano siempre va a hacer música”.