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“Una provocación política y militar” así ha definido China el paso de un buque de guerra estadounidense en las inmediaciones de una isla cuya soberanía reclaman varias naciones vecinas. Esta operación podría empeorar las relaciones entre las dos potencias. El destructor navegó dentro de las 12 millas náuticas que rodean al isla de Tritón, en el Mar de la China Meridional, ocupada por Pekín y cuya titularidad reclaman también Taiwán y Vietnam.

China ha respondido enviando naves militares y aviones de combate contra el buque como señal de advertencia y ha pedido a Estados Unidos que deje de adentrarse la zona sin permiso porque este tipo de operaciones “violan la soberanía del país y amenazan su seguridad”. En mayo otro buque de guerra pasó por las aguas en disputa. El Pentágono denomina estas incursiones “operaciones de libertad de navegación” y defiende que se realizan de acuerdo con la ley internacional.