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Arde el oeste de Canadá. Más de 38.000 hectáreas han sido ya pasto de las llamas en la Columbia Británica, donde unas 14.000 personas han tenido que ser evacuadas. Hay más doscientos focos activos y una decena de ellos amenazan zonas residenciales.

“El humo es lo peor. Mejora la situación y luego vuelve a empeorar. Las evacuaciones están aumentando. Cada vez hay más gente tiene que dejar su hogar e irse a otro lugar”, dice Lorne Marshall, un habitante de Williams Lake.

La Columbia Británica declaró el pasado viernes el estado de emergencia y las autoridades no esperan que la situación mejore. El calor y el viento persisten. La provincia padece los efectos de semanas de sequía.