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El Vaticano cierra el grifo de sus fuentes como consecuencia de la sequía que vive Roma. Ni una gota de agua será desperdiciada. Esto es lo que han asegurado las autoridades del pequeño Estado tras anunciar las nuevas medidas de ahorro de agua.

La decisión de la Santa Sede llega cuando faltan apenas unos días para que se deje de captar agua en el lago de Bracciano por la sequía. Una medida cuyas consecuencias intentará paliar la empresa que gestiona el agua en Roma a través de un programa de restricción de suministro en la ciudad. Los cortes de agua durante varias horas afectarían a un millón y medio de viviendas.

La sequía que sufre Roma se debe al fuerte calor de los últimos meses y a la falta de lluvias. El ministro de Medioambiente italiano, Gianluca Galletti, aseguró este fin de semana que la situación en la capital es “crítica” y que se podría permitir a la región pedir el “estado de emergencia” para activar los procedimientos de ayuda, sobre todo al sector agrícola.

Según datos oficiales, la falta de agua afecta ya a dos tercios de la superficie cultivable de Italia, donde 10 regiones han pedido el reconocimiento de “estado de calamidad” y las pérdidas en agricultura y ganadería alcanzan los 2 000 millones de euros