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Polonia va camino de convertirse en el primer país de la Union Europea que ve peligrar sus derechos de voto.

Bruselas ha dado este miércoles un ultimátum a las autoridades polacas para que retiren, antes de un mes, la reforma que supedita el poder judicial al control político:

“La recomendación no impide que se active directamente el artículo 7. En caso de un deterioro repentino habrá una reacción inmediata y fuerte. La recomendación de la Comisión consiste en pedir a las autoridades polacas que no tomen medidas para despedir o forzar a la jubilación a los jueces del Tribunal Supremo. Si tal medida se produjese , la Comisión está dispuesta a iniciar el procedimiento previsto en párrafo 1 del artículo 7”, ha concretado el vicepresidente Frans Timmermans.

La negativa esta semana del presidente polaco, Andrezj Duda, a firmar dos de las leyes más polémicas supone una ligera marcha atrás, pero Bruselas duda de que ese paso se mantenga y ha marcado una línea roja que activaría el ‘botón nuclear’: el despido de los jueces del Supremo.

“Otro aspecto y creo que esto influirá en los próximos movimientos del presidente Duda es el importante papel que juega la oposición. Y no me refiero a la oposición oficial, Civic Plattform, sino a las decenas de miles de polacos de a pie que salen a la calle a defender los valores, la libertad de prensa, la independencia de los jueces, el control y equilibrio en la separación de poderes. Son, por supuesto pro-europeos. Ellos van a jugar un papel prioritario ahora, en verano, que tienen más tiempo para manifestarse”, asegura la analista Judy Dempsey, Carnegie Europe.

La primera reacción de Polonia no abre muchas esperanzas de un cambio en su deriva autoritaria. De momento, el Gobierno de Andrezj Duda, ya ha dicho que no cederá al “chantaje” de la Comisión Europea.