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Con el barco “Comandante Borsini”, Italia ha iniciado las tareas de reconocimiento de aguas territoriales libias previas al envío de otros buques.

Tras dar luz verde a esta misión naval, Italia patrullará aguas libias ((junto a las autoridades locales)) con el objetivo de combatir a los traficantes de personas y así controlar el flujo migratorio.

Esta iniciativa que fue una petición del jefe del Gobierno libio de Unidad Nacional, ((Fayed al Serraj)), no ha tardado en encontrar detractores en el Parlamento libio.

“El Parlamento libia rechaza el intento del Estado italiano de trasladar la inmigración ilegal de su territorio hacia Libia, y de devolver decenas de miles de inmigrantes ilegales a nuestro territorio, con graves consecuencias económicas y sociales para nuestro país”, dijo Abdallah Bilhaq, Portavoz del Parlamento en Tobruk.

En la actualidad, dos gobiernos apoyados por diferentes milicias se disputan el poder en Libia. Uno es el de Fayez Serraj, Jefe del Gobierno de Unidad Nacional de Libia, y hombre fuerte de Trípoli, que cuenta con el respaldo de la ONU. El otro es el del mariscal Jalifa Hafter, líder rival que controla el este del país y cuenta con el apoyo de Egipto. Ambos se han comprometido a respetar un alto el fuego y a organizar unas elecciones presidenciales y parlamentarias lo antes posible.

Libia es un estado víctima del caos y la guerra civil y los traficantes de personas aprovechan esa situación.

El 97% de los inmigrantes en el Mediterráneo Central salen de las costas libias.