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Verano caliente para el turismo de masas en España. En ciudades como Barcelona, tomada a diario por decenas de miles de visitantes, se multiplican los ataques. El más reciente, la semana pasada, contra un autobús turístico. Tanto el Ayuntamiento de Barcelona como la Generalitat criticaron la acción y ya se ha abierto una investigación.



El mensaje, pintado en la luna delantera del autobús: “El turismo mata los barrios”.

El ataque fue reivindicado por Arran, un grupo de la izquierda independentista catalana, afín a la CUP, cuyos actos violentos y protestas contra el turismo de masas han llegado también a Valencia y Mallorca.


A finales de julio esta organización juvenil atacó un restaurante del puerto de Palma. Lo cuenta la responsable del local.

“Nosotros estábamos trabajando como siempre, empezando el turno de noche… Teníamos ya varios clientes que estaban sentados cenando. Un grupo de gente se puso aquí con pancartas, y en principio pensamos que sería, a lo mejor, una pequeña manifestación, con pancartas y demás y cuatro gritos… Empezaron a soltar como unas bombas de humo de colores, que era bastante tóxico. Tuvimos ataques de varias chicas del grupo, que entraron con antifaces, por todo el restaurante agrediendo a clientes…”, cuenta Carmen Sánchez Solano, responsable del restaurante Mar de Nudos de Mallorca.

Con acciones como ésta, Arran pretende “frenar el turismo masivo que destruye Mallorca y condena a la clase trabajadora de los Països Catalans a la miseria”.

“La destrucción del territorio, en Mallorca, por parte de la industria hotelera, y segundo, para denunciar la explotación de la clase trabajadora por la misma industria hotelera, aquí en Mallorca. Y, en ningún caso, la acción fue violenta. Se desplegaron pancartas, se tiró confeti… Tenemos previsto una serie de acciones durante todo el verano”, explica Pau Pico, portavoz de Arran en Mallorca.



Al igual que en Barcelona, muchos mallorquines se han convertido a la turismofobia, otros, sin embargo, no olvidan que su isla vive del turismo.