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Por segundo día consecutivo, el centro de Roma ha sido escenario de disturbios y protestas ante la operación que lleva a cabo la policía para desalojar a unos 800 refugiados eritreos y etíopes de un edificio que ocupan desde 2013. El aviso de desalojo fue emitido el sábado, pero alrededor de 100 personas consideradas vulnerables, como es el caso de mujeres embarazadas y niños, han tenido la oportunidad de permanecer temporalmente en el primer piso del edificio, mientras se buscaba una solución alternativa. Unos 500 refugiados y migrantes encontraron refugio en otros lugares y alrededor de 200 personas decidieron permanecer en un pequeño jardín frente al inmueble, en la plaza de la Independencia. Este jueves, varios de los ocupantes del edificio arrojaron piedras, botellas y bombonas de gas a los miembros del cuerpo de antidisturbios que llevaba a cabo el desalojo. La policía utilizó cañones de agua a presión durante la operación que se llevó a cabo en las primeras horas del día y en la que trataba de despejar la plaza y apagar los contenedores de basura que habían sido incendiados. Los cuerpos de seguridad manifestaron que el desalojo resultaba necesario ante la negativa de los migrantes a aceptar hospedaje organizado por la ciudad y por el riesgo que representaba la presencia de bombonas de gas, empleadas para cocinar, y otros materiales inflamables en una plaza rodeada de bloques de apartamentos. Dos personas han sido detenidas. Médicos Sin Fronteras y el ACNUR han expresado su preocupación y han pedido a las instituciones locales que den soluciones alternativas a la vivienda y se notifique con anticipación cualquier otro desalojo que se pretenda llevar a cabo.

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