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Cuatro empleados de otras tantas funerarias participaron en una competición en la mayor feria del sector en Japón, este jueves 24 de agosto, para decidir quién es el más habil a la hora de vestir de manera ritual el cuerpo de una persona fallecida. En la religión sintoísta japonesa, se cree que el alma de un muerto permanece impura poco después del deceso, y el proceso de vestir un cuerpo, normalmente ante familiares y parientes cercanos, es visto como una forma de purificar el espíritu fallecido antes de ser enviado al “otro mundo”. Los jueces de la competición calificaban la habilidad de los empleados de pompas fúnebres y la destreza con que se movían, independientemente de si el cuerpo se movía del medio del colchón, en el que reposaba. Además, tenían en cuenta la cantidad de partes corporales que quedaban a la vista mientras los difuntos estaban siendo vestidos. Kouki Kimura, directora de la Academia Okuribito, escuela especializada en la enseñanza del arte de la preparación de los cuerpos de cara al funeral, afirma que la demanda de empresas funerarias ha aumentado en la veterana sociedad japonesa. Cada vez son más jóvenes los trabajadores de servicis funerarios que asumen la tarea de vestir y preparar al fallecido antes de que emprenda su “último viaje”. Sus habilidades son notables y sus conocimientos cada vez más amplios.

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