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Cuando ser número uno no significa ni fama ni dinero

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Cuando ser número uno no significa ni fama ni dinero

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Es diez veces campeona de España, cinco de Europa y estos días busca su primer título mundial en los World Roller Games que se están celebrando en Nanjing, China, después de lograr sendos bronces en las últimas dos ediciones. Todo un palmarés pese a haber dejado su deporte durante siete años y haber regresado hace apenas tres. Sin embargo, no ocupa portadas ni viaja en aviones privados.

Mònica Gimeno se dedica al patinaje artístico sobre ruedas, que se podría definir como el “hermano” menos famoso de su homólogo olímpico sobre hielo. Ella, como muchos otros dedicados a deportes relativamente minoritarios, tiene que buscarse la vida para poder seguir compitiendo al más alto nivel.

Empezó a patinar a los seis años y a los nueve comenzó a participar en torneos y campeonatos. Pese a su carrera salpicada de títulos, no es patinadora profesional. Las ayudas gubernamentales no son suficientes para poder dedicarse plenamente a la competición, así que reparte sus horas entre su preparación, su trabajo como entrenadora en el mismo club al que pertenece, el Mollerussa, en Cataluña, y algunas exhibiciones.

“Intento entrenar por las mañanas o a mediodía, en función de las horas que tenga libres, porque luego todas las tardes trabajo. Los sábados y domingos hay competiciones, ya sean mías o de las chicas del club en el que entreno, o exhibiciones, así que los fines de semana también están bastante ocupados”, comenta a euronews.

De cara a la alta competición, el verano es el mejor momento para acelerar en los entrenamientos, aunque las fechas no siempre acompañan: “Con el tiempo que tengo, hago lo que puedo. Cuando en junio termina el colegio, y especialmente agosto, cuando tomamos vacaciones, podemos apretar más en los entrenamientos. El problema es que este año el mundial empezaba a finales de agosto”.

La beca pública para una patinadora de su nivel no llegó el año pasado a los 4.000 euros, pese a ganar un Europeo y ser bronce en el Mundial. Sin embargo, no se queja. A diferencia de otros deportes, en los que otros países si cuentan con mayores inversiones en sus atletas, en el caso del patinaje artístico sobre ruedas, todos están prácticamente al mismo nivel.

“El país pionero es Italia”, nos comenta, “pero creo que los patinadores allí tampoco tienen mejores condiciones. Se puede tratar por ejemplo de familias que se lo pueden permitir. Creo que es más así que por becas. Encuentras gente que sí entrenan más horas que yo, que no creo que estén trabajando, pero porque se lo costean, no por ayudas del estado. Es algo cultural, allí la gente está dispuesta a pagar más en ese sentido”.

Pese a las restricciones presupuestarias, la Federación se esfuerza además cuando llegan las grandes competiciones: “Cuando vamos a un mundial tan lejos, como China, lo paga todo la federación, excepto algún caso. Pero solo si se trata de Europeos o Mundiales. Las competiciones internacionales tienes que costearlas tú misma”.

Algo similar ocurre con los entrenadores en estos eventos: “La Federación elige al entrenador oficial, y si tienes la suerte de que además es tu entrenador propio, entonces tienes la suerte de no tener que pagar nada. Si es otro entrenador y quieres que venga el tuyo, con el que has trabajado todo el año, o te lo pagas tú o hablas con tu club, pero esa gestión ya la debes hacer tú. En este caso, para China, han elegido a tres entrenadores oficiales porque somos muchos patinadores, pero pagan el viaje de dos. Los gastos del tercero se lo dividen entre los tres. En mi caso yo tengo mucha suerte, porque mi entrenadora forma parte de los entrenadores oficiales, y también mucha suerte con mi club, que ha pagado la parte que le corresponde a mi entrenadora”.

Los grandes eventos de este deporte gozan igualmente de un buen nivel de organización. “Hay algunos que mejor y otros que peor, pero no hay grandes problemas. El problema a veces son las pistas. A veces montan algún campeonato con una pista que está muy mal para patinar y no tener una pista en condiciones para un Mundial es bastante duro, pero este año en China creo que han hecho todo lo posible para tener una pista en condiciones, la han traído del Mundial anterior que estaba muy bien”, nos cuenta.

El paso por hielo, clave en su mejora

Este año, Mònica Gimeno busca su primer campeonato mundial. Para ello confía en el gran momento de forma que atraviesa. En los últimos años ha dado un gran salto de calidad, coincidiendo con su regreso a las ruedas hace tres años, después de pasar por el patinaje sobre hielo, un deporte “ que está muy estudiado, porque es olímpico entre otras cosas”, según ella.

Desde entonces cada año se ha proclamado campeona de España y de Europa cada año. El paso por hielo “lo ha cambiado todo” – explica. “No fue algo premeditado, no decidí cambiarme de disciplina, de ruedas a hielo. En mi caso, dejé el patinaje ruedas y al cabo de medio año fui con una amiga a patinar sobre hielo, me gustó y empecé a practicarlo. Empecé como si fuese de cero. Le pedí que me explicase todo, como si fuese otro deporte”.

“Cambié toda mi técnica, no patino en absoluto como lo hacía antes en ruedas. Hay cosas, apoyos por ejemplo, que hago al revés. He vuelto con un nivel muy superior a cuando yo me fui. Muy superior, no tiene nada que ver”, reconoce. Tal vez esta vez sí logre el ansiado oro mundial, tras quedarse cerca en los últimos años.