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¿Qué hacer con las esposas extranjeras de los combatientes del Dáesh?

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¿Qué hacer con las esposas extranjeras de los combatientes del Dáesh?

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Hay un campo de refugiados al sur de Mosul en el que viven 1400 mujeres y niños. No son desplazados al uso sino familias de combatientes del Estado Islámico, que permanecen aquí retenidas por el Ejército iraquí. Las mujeres proceden de al menos 13 países distintos. Hay muchas de Turquía, Rusia o países de Asia Central, pero también algunas de Francia y Alemania.

“Están bastantes desesperadas afirma Melany Markham, del Consejo Noruego de los Refugiados. Les proporcionamos lo básico, comida, agua y un refugio. Su futuro es incierto porque no les permiten salir de este lugar. Queremos que el Gobierno iraquí decida qué les va a ocurrir tan pronto como sea posible y se respeten los derechos humanos. Estas personas son civiles y tienen que ser tratadas como tales”.

De los relatos de estas esposas y viudas se desprende que algunas fueron engañadas para que vinieran al territorio del califato.

Tras la toma de Mosul, cayeron en manos de las milicias kurdas en la norteña ciudad de Tal Afar. Los Peshmerga se quedaron con los hombres y entregaron al Gobierno iraquí a mujeres y niños.