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Leyendas del Espacio: Se cumplen 60 años del lanzamiento del Sputnik

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Leyendas del Espacio: Se cumplen 60 años del lanzamiento del Sputnik

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Hola y bienvenidos a Space desde Moscú.

Hola y bienvenidos a Space desde Moscú.

Estamos en el corazón de la capital rusa para celebrar los 60 años del lanzamiento de Sputnik, el primer satélite enviado al espacio.

Hemos marcado el aniversario a lo largo del año en nuestra serie “Legends of Space” pero este mes dedicamos todo el contenido a este diminuto satélite que cambió el mundo para siempre”.

Todo empezó aquí. Hemos logrado entrar en el museo privado de RSC Energia, la compañía estatal rusa que construyó el primer satélite artificial. Su nombre oficial, Sputnik 1.

Aquí hay expuestos diversos tesoros del espacio.

Nuestro guía, el cosmonauta Alexander Kalery, nos dice que los diseñadores del satélite artificial querían una máquina simple pero poderosa.

“Tras el primer lanzamiento exitoso del cohete R7, se sugirió enviar al espacio el más simple de los Sputnik. Ello significaba que no llevaría un equipamiento cientifico, sino simplemente baterías, un sistema de control térmico y un módulo de transmisión”, explica el cosmonauta Alexander Kalery.

El Sputnik fue lanzado el 4 de octubre de 1957. Luego empezó a orbitar la Tierra a la velocidad de una vuelta completa cada 98 minutos.

Con su señal, el satélite permitió a la URSS enviar un mensaje a todo el planeta.

El director general de Roscosmos, Igor Komarov, recuerda la importancia del lanzamiento del Sputnik:

“Fue muy emocionante y muy importante para todos los soviéticos, ya que fue un gran avance. Fue la prueba del progreso tecnológico y del éxito de los programas que estaban encabezados por Serguéi Koroliov y otros científicos. En total, consiguieron crear una industria espacial que es líder mundial en muchos campos “.

Hace 60 años, la noticia se difundió a la velocidad de la luz.

El astrofísico francés Roger-Maurice Bonnet evoca que “fue un acontecimiento muy importante, fue el inicio de la conquista del espacio por parte de los soviéticos, algo que nadie esperaba. Se esperaba que fueran los estadounidenses, que acabarían llegando más tarde. Hubo pánico en las capitales occidentales cuando se dieron cuenta de lo que eran capaces de hacer los rusos, los soviéticos”.

Sputnik fue muy importante porque inició la carrera espacial entre la Unión Soviética y Estados Unidos. La gente a menudo no entiende la importancia de ello, piensan que es porque era un satélite, pero la principal amenaza de Sputnik era, por supuesto, el misil que lo puso en el espacio. Era un misil balístico intercontinental que la había desarrollado la Unión Soviética. Solo lo había probado el mes anterior por primera vez, y por primera vez en su historia reciente Estados Unidos se sintió un país amenazado”, expresa el historiador de Ciencia y Tecnología John Krige.

Con la carrera espacial iniciada, Koroliov y sus ingenieros se movieron rápidamente.

Menos de un mes después del Sputnik-1 lanzaron el Sputnik-2, con la perrita Laika a bordo. El can se convirtió en el primer ser vivo en el espacio, aunque murió pocas horas después del despegue por sobrecalentamiento.

Fue una época de grandes metas, tal como cuentan ilustres veteranos de aquel entonces:

“Serguéi Pávlovich Koroliov estableció la tarea de crear una nave espacial tripulada con el cohete Vostok, que se utilizó para lanzar el primer Sputnik. Su equipo empezó a estudiar el reclutamiento de una tripulación entre las personas que trabajaban como pilotos de prueba para los aviones de caza.
En 1959, ya formábamos parte del primer grupo que debía llevar a cabo pruebas”, cuenta el cosmonauta Alexei Leonov.

“El Gobierno publicó el programa de la futura exploración del espacio. En este artículo se mencionaban estaciones automáticas para ir a la Luna, vuelos a Marte y Venus, la huida de los seres humanos al espacio, también hablaba del hombre pisando Marte, Venus y la Luna y de la construcción de estaciones allí. ¡Tenga en cuenta que fue en diciembre de 1959!”, recuerda Kalery.

En los años siguientes, los soviéticos acumularon éxitos: el primer hombre y la primera mujer en el espacio, la primera salida extravehicular y el primer ingenio humano en aterrizar en la Luna y luego en Venus.

Con la llegada de los estadounidenses a la Luna en 1969, la carrera espacial iniciada por el Sputnik terminó.

60 años después de su lanzamiento, ¿qué queda del Sputnik? ¿Qué recuerdan los rusos del satélite?

Hemos preguntado a los visitantes del Museo de la Cosmonáutica.

“El primer Sputnik fue lanzado en 1957 por la Unión Soviética. Eso es lo único que sé”, afirma un joven.

Otro visitante explica que “todo el país hizo un gran trabajo para conseguir ese gran objetivo. Fue muy importante para la historia de la humanidad”.

“Lo estudié en la escuela y ahora he traído a mis hijos aquí para enseñarles todo aquello que todos deberían aprender de los libros de Historia y que nuestro país fue el primero en explorar el espacio”, comenta otro hombre.

El legado de Sputnik continúa: el cosmódromo de Baikonur desde el que fue lanzado todavía sirve a los astronautas que parten hacia la Estación Espacial Internacional.

Por otro lado, la agencia especial rusa Roscosmos trabaja en varios proyectos, como su cápsula Federación dedicada al espacio lejano y su nuevo cosmódromo Vostochny.

Hoy en día, la competencia ha sido reemplazada por la cooperación con la ESA y la NASA.

“Ocupar el primer lugar ya no es tan importante, lo que importa es lo que queremos hacer con nuestros socios. Hablo de las exploraciones que supondrán avances importantes, como la misión de ExoMars: vamos a comenzar su segunda etapa en 2020 y en estos momentos estamos en fase de preparación activa.
También hablo de las exploraciones en la Luna que nos van a aproximar a la exploración del ambiente lunar para el establecimiento de una estación habitable allí y que pueda ser visitada”, dice Komarov.

Misiones como estas sin duda habrían hecho soñar a los pioneros que pusieron el Sputnik en órbita.

Ahora aquellos que tomaron su relevo mantienen la esperanza de llevar al hombre cada vez más lejos en el espacio.