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Robots subacuáticos para proteger la laguna de Venecia


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Robots subacuáticos para proteger la laguna de Venecia

Julián López Gómez, Euronews: “Un pez, un mejillón y un nenúfar. Son tres robots subacuáticos diseñados para comunicarse entre sí y enviar a la superficie datos que permitan conocer y proteger mejor el frágil ecosistema de la laguna de Venecia. ¿Cómo funcionan? ¿Cómo se comunican entre sí debajo del agua? Es para responder a esta pregunta que todos estos científicos se han desplazado a la histórica ciudad italiana”.

Nenúfares artificiales, mejillones y peces diseñados para hablar y escucharse entre sí.

Todos tienen un rasgo en común: sus sistemas de comunicación y diseño de hardware están bio inspirados.

Los investigadores quieren robots fuertes y flexibles para desarrollar un enjambre submarino auto-organizado.

Y, para ello, recurren a la Naturaleza.

“En los laboratorios de investigación podemos estudiar el comportamiento de los animales, especialmente de los animales sociales. Podemos evaluar las organizaciones que se forman en el mundo animal. La organización no se basa solo en la jerarquía. También hay animales que se comunican de forma natural entre ellos, comparten información. Esto es lo que llamamos “auto-organización”. Así que primero intentamos entender este comportamiento colectivo en la naturaleza y, después, intentamos reproducirlo haciendo modelos basados en ecuaciones matemáticas”, explica Alexandre Campo, informático de la Universidad Libre de Bruselas.

Los sistemas de comunicación suponen un gran desafío, ya que ni el Wi-Fi ni el GPS funcionan debajo del agua. Por eso los científicos de este proyecto de investigación europeo utilizan otras tecnologías.

“En este caso hemos desarrollado nuestra propia tecnología: Por ejemplo, en el robot mejillón hemos instalado un sentido especial, inspirado en el que algunos peces han desarrollado durante su evolución biológica en África y Sudamérica. Es el llamado sentido eléctrico, con el cual pueden ver en aguas turbias y reconocer su entorno. Y nuestros robots también, construyen un campo eléctrico a través del cual pueden comunicarse en las aguas turbias de Venecia, ver los objetos de su entorno y reaccionar ante ellos”, indica Thomas Schmickl, biólogo de la Universidad de Graz y coordinador del proyecto Subcultron.

Los robots pueden ser programados para ser autónomos durante mucho tiempo, desde horas hasta meses. Para ello los científicos tuvieron que ingeniárselas para que los aparatos pudieran recargar energía.

“Cuando salen fuera del agua pueden acercarse a un barco o a una estación de energía para recargarse de forma inductiva, sin cables. De esa forma podemos cargar los robots sin necesidad de abrir tapas o mecanismos que puedan oxidarse o tener fugas de agua”, explica Cesare Stefanini, ingeniero mecánico del Instituto de Biorrobótica SSSA.

Los sensores se han diseñado para monitorizar la fauna y flora y observar el impacto de la industria y el turismo en el delicado y complejo mundo submarino de Venecia.

Y podría ser útil, explica el coordinador de actividades de investigación de la laguna de Venecia, Pierpaolo Campostrini:

“Nuestro robot puede, por ejemplo, permanecer en el fondo marino. Se activa de forma autónoma cuando detecta una diferencia en la presión del agua debido al paso de un barco. El robot puede medir con precisión la altura de la onda causada por el barco. Esto puede ser muy útil para nosotros para entender el efecto del paso de los barcos en los sistemas submarinos. Y puede ayudarnos a manejar mejor la situación. Por ejemplo, estableciendo límites de velocidad o de circulación”.

Los investigadores esperan poder desarrollar y probar 120 robots autónomos al final del proyecto.

www.subcultron.eu

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