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Cómo el accidentado referéndum de Cataluña esquivó a la policía

Recuento de votos en una iglesia, cambio de coche en un túnel y conexiones con Francia han sido algunas de las estrategias surrealistas empleadas por los organizadores para burlar el control policial.

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Cómo el accidentado referéndum de Cataluña esquivó a la policía

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Cuando la Guardia Civil intervino cerca de diez millones de papeletas durante el registro de una nave industrial en Barcelona a menos de dos semanas del 1 de octubre, muchos pensaron que sería imposible llevar a cabo el referéndum. Pero no fue así.


Colaboración francesa

Una compleja red logística con apoyo en Francia se puso en marcha para asegurar el voto. Una imprenta familiar situada en la pequeña localidad francesa de Elna en Perpiñán, a 37 kilómetros de la frontera con España, estampó más de seis millones de papeletas.

Bruno Salvador, responsable del negocio de impresión, explicó a El Confidencial que les hizo un descuento del 50% por “solidaridad” y que el viernes 29 de septiembre varios coches de particulares las hicieron pasar la frontera desde El Pertús.

Secretismo total

La compra de 10.000 urnas fue otro de los puntos críticos de la operación. En este caso, habrían llegado desde China también a Elna. El diario Ara dice que se compraron a la empresa “China Smart Dragon Ballot Expert”:http://www.ballotexpert.com/products/Plastic_Election_Ballot_Box.html por alrededor de 5 euros.

De vuelta en Cataluña, un operativo en la sombra se ocupó de esconder las papeletas y las urnas en casas, coches, talleres e, incluso, iglesias. La coordinación se hizo cara a cara, porque tenían miedo de que los teléfonos estuvieran pinchados, y con total secretismo.

“Ni siquiera sé quién las tenía en mi pueblo y allí estaban”, explica Anna Ortiz, una votante de Lliça d’Amunt. “Es un misterio. Se ve que estaban la mayoría en el pueblo de Elna, en la frontera francesa y allí se distribuyeron por particulares. He visto fotos con urnas colgadas en los árboles. Es todo muy surrealista”.

A partir de las 5 de la mañana del 1 de octubre, las urnas salieron de sus escondites de mano de sus guardianes escondidas en bolsas de plástico.


Cambio de coche estratégico

Durante la jornada electoral, la operación policial tenía como objetivo clave impedir el voto de Carles Puigdemont, presidente de Cataluña, que tenía previsto llegar a su colegio electoral en San Julià de Ramis a primeras horas de mañana.

El dispositivo antidisturbios de la Guardia Civil requisó las urnas en Sant Julià de Ramis, pero Puigdemont, en un golpe de efecto, consiguió depositar la papeleta en Cornellà de Terri.

La historia de cómo llegó allí es digna de una película de acción. Perseguido por un helicóptero, el presidente catalán cambió de coche en un túnel despistando a la policía, según publica el Periódico de Catalunya.

Una imagen compartida en las redes sociales por el periodista Miquel Sabe muestra el momento en el que se realizó el cambio de vehículo.




Recuento bendecido

Otro de los momentos más curiosos del voto en Cataluña, ha sido el conteo de votos llevado a cabo en la iglesia parroquial de Santa Maria de Vila- Rodona.

Según relata La Vanguardia, cuando terminaron las votaciones, se trasportaron las urnas del colegio electoral al templo y allí se efectuó el recuento mientras el coro cantaba el Vilaroi.