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La batalla europea del glifosato

Europa se debate entre la conveniencia de renovar o no la licencia para que los agricultores puedan utilizar el herbicida conocido como glifosato que algunos consideran cancerígeno

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La batalla europea del glifosato

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Batalla en Europa sobre la conveniencia de prohibir o no prohibir el uso del glifosato. Para algunos se trata de un herbicida barato y eficaz, y para otros es un compuesto químico peligroso para la salud.

Quentin Goffinet es un agricultor del sur de Bélgica que ha optado por los sistemas tradicionales y respetuosos del medioambiente. Es su manera de apostar por la calidad y escapar a la lógica de la producción. “Se ha trivializado el trabajo del agricultor y de lo que produce. Las grandes empresas ven esta actividad más como un producto financiero que como un bien que sirve para alimentar a la población”, explica.

El glifosato es un herbicida producido por Monsanto que se vende en 160 países y cuyas ventas anuales se acercan a los tres mil millones de dólares. Antes de que finalice el año, la Unión Europea va ha tener que decidir si renueva o no la licencia del glifosato. Y el Parlamento Europeo ha querido contribuir al debate organizando una sesión pública en la que Monsanto se negó a participar. A través de una carta se justificó diciendo que el proceso negociador está “en muchos aspectos secuestrado por el populismo”.

En la sesión participaron académicos, activistas y legisladores que debatieron sobre sus efectos sobre la salud. Para la representante de la Organización Mundial de la Salud, Kate Guyton, “hay pruebas limitadas de cáncer en seres humanos, hay pruebas suficientes de cáncer en animales y hay una fuerte evidencia de mecanismos asociados con cancerígenos”. Y explicó que esto “ha llevado a clasificar el glifosato en el grupo de probablemente cancerígeno para los seres humanos “.

Una opinión de la que difiere la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. Según su representante en el debate, José Tarazona, “la sustancia activa glifosato no puede ser clasificada de cancérigena”. Y recordó que “las agencias reguladoras de Canadá, Japón, Nueva Zelanda, lo han confirmado”.

La principal agrupación de productores agrícolas de Europa, Copa-Cocega, ha pedido que se prolongue la licencia. Cree que la prohibición del glifosato podría dejarles en desventaja.