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Austria se prepara para la presumible victoria de Sebastian Kurz

Día de mercado en Langenlois, a pocos días de las elecciones legislativas en Austria.

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Austria se prepara para la presumible victoria de Sebastian Kurz

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Día de mercado en Langenlois, a pocos días de las elecciones legislativas en Austria. Una oportunidad para el Partido Popular Austriaco para hablar sobre el terreno a sus potenciales votantes y para hacer campaña por la nueva estrella del país, el conservador Sebastian Kurz, de 31 años. En principio, esta zona en la Baja Austria debería concederle una victoria cómoda al OVP.

“Soy de Langenlois, y ya sabes lo que eso significa”, nos dice una ciudadana de esta localidad. “No hacen falta más palabras ni más campaña. Aquí somos del OVP y ya está”.

Aquí la victoria parece una tarea fácil para los de turquesa, anteriormente de negro. Sin embargo, hoy hasta un miembro del parlamento se ha presentado en esta pequeña localidad de 7000 habitantes para hacer campaña por Kurz.

“Muchos creen que ya hemos ganado y podrían decidir no votar siquiera”, nos dice el diputado Werner Groiß. “Así que hay que seguir trabajando, hay que evitar esa desidia y motivar a la gente”.

En efecto, a los conservadores aún les queda algo de trabajo por hacer, incluso aquí en el campo, como demuestran las palabras de Andreas, un granjero de la zona:

“El problema es que va a votar y después de las elecciones todo sigue igual, ya no sabes por quién votar. Aquí en el campo el voto de uno se basa en lo bien o mal que te caiga un candidato”.

Mucha frustración y poca motivación

Cambiamos de ubicación a la vecina ciudad de Krems, famosa por su vino, su universidad y sus actividades culturales. A pesar de haber tanta opción donde elegir, la gente aquí también tiene dificultades para encontrar un partido que les convenza. La frustración es muy alta, y la motivación muy baja.

Visitamos un pub en el centro de la ciudad. En lugares como este uno escucha normalmente todo tipo de opiniones políticas. Las de algunos concuerdan mucho con las del previsible ganador Sebastian Kurz, a pesar de lo cual se resisten de momento a votar por él:

“Es un showman. Kurz es eso, un showman”, nos dice Walter, de 66 años. “Lo están haciendo muy bien, yendo a las localidades pequeñas y ganándose su voto, pero a mi no me convence Kurz. Y todas sus buenas ideas sobre los extranjeros y los inmigrantes se las ha copiado a Stracher, del FPÖ”.

La impredecible opción Strache

Walter, de familia conservadora, votará esta vez por Heinz-Christian Strache y sus ideas de extrema derecha. Su compañero, un ex socialdemócrata también tiene simpatías por el FPÖ. Pero ni siquiera los lemas claros y concisos como los de este partido consiguen aquí convencer del todo a la gente. Para Ulf, un farmacéutico liberal de 61 años, ninguna de estas opciones parece ser la adecuada para el país.

“Yo solo veo clientelismo y no soluciones ni la voluntad de soluciones”, opina Ulf. “En cuanto al contexto europeo, pretendemos ser los afortunados y ya no lo somos ni mucho menos”.

Las opciones para que se de una coalición entre conservadores y ultraderechistas son muy probables. ¿Sería esto para los liberales una auténtica catástrofe? No para todos. Christoph Stocker, empleado de un supermercado biológico, es más partidario de la alternativa verde. Sin embargo, no considera que una extrema derecha poderosa en el parlamento sea el fin del mundo:

“El FPO tiene sus ventajas y sus desventajas para Austria”, explica Christoph. “Es una derecha populista, pero en mi opinión no se trata de una extrema derecha. Representan la derecha, pero son más el centro derecha, y con eso evitan que la gente vaya de verdad a la extrema derecha. Esto al final es algo bueno, y también una manera muy típica de hacer las cosas en Austria, relajadamente, dando a entender que al final nada es tan malo como parece”.

“Incluso aunque la mayoría de la gente no lo diga abiertamente, la migración y los refugiados son asuntos que inquietan a la gente aquí, y este asunto podría ser el que decidiera finalmente las elecciones”, concluye nuestro enviado especial a Austria, Philip Artelt. “Sebastian Kurz convirtió este tema en su prioridad y su victoria parece ya asegurada. Pero las conversaciones aquí dejan bien claro que algunos todavía están indecisos”.