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Así son entrenados los perros para salvar vidas humanas

Nos adentramos en la Unidad Militar de Emergencias (UME) de España para conocer su preparación

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Así son entrenados los perros para salvar vidas humanas

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La UME es una división de las Fuerzas Armadas Españolas encargada de proporcionar ayuda en desastres. Opera principalmente en España pero también ha servido en catástrofes naturales en países como Haití, Nepal, Ecuador y más recientemente México.

Una de las piezas clave de la Unidad Militar de Emergencias son sus unidades cinológicas, compuestas por perros especializados en búsqueda y rescate de víctimas de catástrofes, ya estén vivas o muertas.

“La finalidad del equipo cinológico es facilitar el trabajo y rápidez a la hora de localizar víctimas. Con el entrenamiento diario que llevamos a cabo con los perros lo que intentamos es optimizar el tiempo en la búsqueda”, comenta Felipe, instructor del batallón BIEM II.

Desprendimientos de tierra, estructuras derrumbadas y grandes áreas son las emergencias en las que los perros de la UME desarrollan habitualmente su trabajo, especialmente integrados en las unidades de búsqueda y rescate urbano de las Naciones Unidas. Reciben una formación especializada para poder enfrentarse a las diferentes circunstancias y riesgos rápidamente porque, en una situación de emergencia, el tiempo es crucial.

Tipi es una perra especializada en la búsqueda de cadáveres. El batallón BIEM II tiene seis encargados en buscar víctimas vivas y dos en buscar cadáveres. Ella busca el olor humano que flota en el aire, sin seguir un rastro. El entrenamiento diario establece un fuerte vínculo entre el perro y su guía, que incluye no sólo las habilidades de búsqueda y la preparación física, sino también la socialización, la superación de la ansiedad en situaciones estresantes y la obediencia.

“El mecanismo de entrenamiento con el perro es el juego. El objetivo es que el perro localice a la víctima, la marque y, una vez que la marque, nosotros le recompensaríamos con un juguete”.

Se estima que un perro entrenado puede rastrear una superficie de 100 m2 en 5 minutos, mientras que un humano equipado necesitaría al menos 45.

Gran parte de esta capacitación está orientada a potenciar la intuición y la autonomía del perro de rescate para las ocasiones en que esté solo y tenga que resolver la situación por sí mismo. En el caso de búsqueda de víctimas vivas, es habitual que el extra (llamado figurante) recompense al perro. Esto refuerza la relación entre el perro y la búsqueda de víctimas.

Recientemente, la unidad cinológica BIEM II intervino tras el terremoto de México. El trabajo de estos perros y guías hizo posible recuperar los cadáveres de unas 40 víctimas.