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Crisis catalana: "tormenta en una taza de té" para los inversores extranjeros

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Crisis catalana: "tormenta en una taza de té" para los inversores extranjeros

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Los inversores internacionales reducen la crisis catalana a una “tormenta en una taza de té”. El desafío independentista, considerado en la política española una de las peores crisis en los últimos cuarenta años, es para casas de valores que canalizan inversiones de todo el mundo, una realidad improbable por falta de base legal.

Ni asomo por tanto de una crisis comparable al brexit, grexit o inclsuo el frexit promovido por Marine Le Pen. Con Cataluña no se repite la crisis del euro. La deuda de 77.000 millones de euros de Cataluña es minúscula en comparación con la de Grecia. Aunque la región más rica de España tiene una economía mayor que la de Grecia, Portugal o Finlandia, el nivel de endeudamiento de Cataluña, es un cuarto de la de Grecia.

Los datos apoyan esta visión: los mercados tratan la crisis de Cataluña como un problema en gran parte interno con pocas amenazas, de haber alguna que afectara de forma sistémica a la red bancaria o al euro.

El rendimiento de la deuda de Cataluña está ahora por debajo del nivel previo al referéndum. La tasa de cambio del euro apenas se ha movido.

El principal índice de valores de España, el IBEX, acumula un incremento de más del 10 por ciento anual.

El total de Cataluña la deuda el estado español representa solo el 4,75 por ciento de la deuda total desde finales de 2016.

El sector bancario mantiene toda su solidez. Bancos como Sabadell y La Caixa, en medio de la crisis y tras el traslado de sede social acumulan una revalorización anual bursatil de más del veinte por ciento.

Y con todo, España, pese a un endeudamiento cercano al 100% del PIB, tiene una previsión de crecimiento de un 2.4 % en 2018, según la Comisión Europea. Está 0,6 puntos por encima de la media de la zona euro que se sitúa en el 1,8 por ciento.

Para las principales casas de valores la exposición internacional de Cataluña es demasiado pequeña para crear efectos negativos en la zona del euro. Incluso en el caso de incumplimiento de Cataluña, el efecto en la propia España también sería muy limitado.

Consumo, confianza económica y riesgo empresarial para las empresas españolas y hogares es marginal para los invresores al estar ampliamente amortiguado por una economía mundial en expansión y por la más rápida expansión económica en la zona euro en más de seis años.

Secesión, improbable; constantes económicas en alza; Cataluña sigue siendo para los inversores extranjeros la misma que antes de la crisis.