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La Benoué, 180.000 hectáreas de reserva natural, en Camerún

La mayor reserva de animales de África occidental, volcanes, playas... Camerún defiende un "turismo inclusivo" que favorezca a la población local

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La Benoué, 180.000 hectáreas de reserva natural, en Camerún

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“África en miniatura” así es como se apoda también a Camerún

Punto de vista

Se trata de que la población local pueda mejorar su condición de vida, gestionando y mejorando las zonas turísticas a su alrededor. No hay que excluirlos.

Daniel Nganhoul especialista en turismo

Iniciamos nuestro viaje en Ngaoundéré en donde esta mañana tiene lugar una Fantasia, un gran festejo tradicional. De allí nos dirigimos al norte, al Parque de La Benoué, una de las tres grandes reservas de animales, del país.

Estamos concretamente en el campo del búfalo negro, uno de los tres campamentos de “La Benoué”, situado en pleno corazón de una reserva de caza gigantesca. Tiene 180.000 hectáreas, lo que equivale al doble de la superfice de una ciudad como París.”

Nos recibe el encargado de la conservación del parque, Jean Paul Kevin Mbamba Mbamba. El objetivo es que el número de turistas aumente, explica. Para ello ha establecido varias asociaciones técnicas con entidades como el zoo de Bristol, lo cual le ha permitido, por ejemplo, equipar con sensores a varios animales, e identificar con precisión los lugares en donde viven las decenas de especies que pueblan la reserva.
“Podemos llevarles directamente al lugar en donde tenemos más oportunidades de avistar animales. Obviamente no te dan cita, no los tenemos atados con collares, se desplazan. Pero las posibilidades de verlos en esos lugares que nosotros tenemos bien identificados, son altas”, asegura.

Uno de los guardianes de la reserva nos hace de guía. Atisbamos un antílope Derby, uno de los más grandes de África. Es un animal muy asustadizo. Quedan muy pocos, algunos, en Camerún. Después nos topamos con huellas de hipopótamos, mamíferos hervíboros que conviven pacificamente con vecinos más bien feroces. El parque de “La Benoué” está considerado como uno de los principales lugares de paso de la fauna salvaje en esta zona de África. Está reodeado por zonas de caza, cuya gestión ha sido confiada a la población local. El objetivo, según los responsables cameruneses es el desarrollo de un turismo inclusivo

Daniel Nganhoul, especialista en turismo explica que “se trata de que la población local pueda mejorar su condición de vida, gestionando y mejorando las zonas turísticas a su alrededor. No hay que excluirlos”

Nos dirigimos al suroeste del país, hacia las colinas verdes del Monte Camerún, una impresionante montaña de 4.100 metros de altura que es en realidad un volcán. La última erupción data del 2000. Nos acompaña nuestro guía, Daniel Efande. Cada año tiene lugar aquí la carrera de la esperanza un maratón de 42 kilómetros entre Buea, en el valle, y la cumbre del volcán. Los participantes son capaces de realizar este recorrido con 2.500 metros de desnivel en cuatro horas y meria. A nosotros nos ha costado, dos días.

Daniel Efande comenta que “tienes que estar fisicamente ne forma, porque cuanto más arriba subes, más frío hace y menos oxígeno hay así que se necesita tener mucha fuerza. Y si llegas a la cumbre estás en lo más alto de África central y occidental. Así que eres el rey”. El Monte Camerún cuenta con un parque natural de 58.000 hectáreas. Hay un millar de especies endémicas, como una planta que puede ser particularmente útil para los senderistas. “Si te has quedado sin agua, sólo tienes que buscar esta planta. Hay agua dentro. La arrancas, la pelas y ya está. Es una especie endémica. Sólo se encuentra a 1.200 metros sobre el nivel del mar. Es muy buena también para los fumadores porque drena el sistema, limpia tus pulmones”, explica.

A 1.800 metros de altitud se situa uno de los cuatro refugios que jalonan la ascensión del Monte Camerún. Se puede pasar aquí una noche en total inmersión con la naturaleza. Pero obviamente, cada cual aporta su agua, su comida y su saco de dormir; forma parte del juego.

Antes de irnos teníamos ganas de ver el océano. Dicho y hecho, porque Limbé, una de las ciudades balnearias más populares de Camerún, está justo en la falda de la cara sur del volcán, con sus playas de arena negra… Otra faceta más, de la riqueza paisajística de Camerún.