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Descubre una de las últimas fábricas de casetes en Europa

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Descubre una de las últimas fábricas de casetes en Europa

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Esta es una de las últimas fábricas de casetes que existen en Europa. En su momento de apogeo, a finales de los 80, se vendían unas 400.000 cintas al año. En 2014, apenas se vendieron 2.000. Pero sorprendentemente, el casete de audio está resurgiendo. A nivel global, las ventas están creciendo a un ritmo más rápido que otros formatos musicales. El año pasado, esta fábrica, que pertenece a Thomas Baur, de 36 años, vendió unas 15.000 cintas.

Thomas compró la fábrica de manera más o menos accidental. Vio que estaba en venta y contactó al dueño por curiosidad, para descubrir el funcionamiento de estas máquinas, y finalemente acabó comprándolo todo. Cuando era niño, Thomas estaba loco por el sonido analógico. Lo que comenzó por un hobby, ahora es una ocupación a tiempo completo.

Hace unos 8 o 10 años, Thomas decidió comenzar a reparar equipos de audio vintage y hacer de esto un negocio. Es una profesión que está muriendo, ya que nadie se dedica a ello. Y eso es una de las razones de su éxito.

Como el vinilo, el casete está resurgiendo. Algunos entusiastas de las cintas nunca se deshicieron de ellas, como la principal clientela de Thomas, aficionados de la escena hardrock y metal. Pero Thomas ve también un nuevo público que se interesa en esta manera tradicional de escuhar música.

Es un gesto nostálgico; no se trata de comprar un casete porque sea la única manera de obtener el sonido, ya que también se puede descargar, o comprar un CD. El casete combina la música con las emociones.

Thomas Baur explica que ahora los grupos de música ofrecen los casetes como obsequio junto a un link de descarga. Creen que una prueba material, más que otro album o una plataforma online, puede hacer que la gente aprecie más la música. Según Thomas, la calidad no tiene por qué ser inferior mientras se cuide el equipo.

Cuando la máquina funciona bien, se pueden fabricar hasta 400 casetes en una hora. Sin embargo, a veces hay pequeños problemas; algunos casetes se estropean y se para la producción para ver qué es lo que falla, arreglar el problema y volver a empezar. Algunas piezas no se encuentran en el mercado, así que Thomas tiene que buscar alternativas.

Thomas compró esta fábrica. por el precio de un coche nuevo gracias a un contrato muy interesante acordado con el antiguo propietario, que buscaba a alguien que se entregara al máximo en este negocio.