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La transición energética en Madagascar, en marcha

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La transición energética en Madagascar, en marcha

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Antananarivo, la capital de Madagascar cuenta con casi 3 millones de habitantes y una actividad económica en plena expansión. El problema: los equipamientos vetustos que hay que modernizar. Por ejemplo: la red eléctrica.

Instalaciones obsoletas, conexiones ilícitas, todo esto provoca cortes de corriente continuamente. El organismo que gestiona la producción y la distribución de la electricidad en Madagascar se llama Jirama

Olivier Jaomiary, director general de Jirama afirma que el país tiene que “invertir para renovar la red eléctrica, y eso lleva tiempo. El plan de negocio que desarrollamos en 2017 es precisamente para paliar esta situación en tres años. En 2020, esperamos no ser tan dependientes y corregir las anomalías en la distribución, con el fin de poder tener una red de calidad, estable.”

Punto de vista

Madagascar sólo puede lograr el desarrollo industrial y económico si la energía está disponible. Es esencial para todos que el crecimiento de la producción energética y el acceso de la población a la electricidad y a la energía se produzcan lo más rapidamente posible."

Hyacinthe Befeno Todimanana Presidente de Jirama

Por su parte, el presidente de la compañía, Hyacinthe Befeno Todimanana, insiste en que Madagascar “sólo puede lograr el desarrollo industrial y económico si la energía está disponible. Es esencial para todos que el crecimiento de la producción energética y el acceso de la población a la electricidad y a la energía se produzcan lo más rapidamente posible.”

El desafío es doble: ¿Cómo responder a las necesidades crecientes de la población y la economía? y ¿cómo producir la electricidad a menor coste para aliviar las cuentas de la Jirama? La estrategia que se ha escogido es remplazar progresivamente las centrales que funcionan con gasóleo por otras que empléen petroleo pesado, menos oneroso. Dos de estas centrales denominadas HFO (por “Hevy Oil Fuel”, en inglés, ndlr) han visto la luz estos últimos meses en Ambohimanambola, a 20 kilómetros de la capital.

Benjamin Memmi, director general de Jovena explica que “la peculiaridad de esta empresa, es doble. Por un lado, responde al hecho de que necesitamos potencia. Ahora tenemos una capacidad de 48 megavatios y, también se ajusta a la lógica de reducción de costes, con la premisa de pasar del diesel a fuel oil pesado, tal y como desean las autoridades.”

Rajesh Singhal , director de la empresa turca Aksaf Power explica que el uso del “diesel era una necesidad inmediata para abordar los problemas” de cortes continuos de corriente. Ahora, “están cambiándolo por petroleo pesado. Y, paralelamente, tratan de desarrollar la energía solar y la hidroeléctrica. La mezcla energética es buena y el suministro energético estable “.

La próxima fase será acelerar el desarrollo de las fuentes de energía renovables. El país dispone de un potencial enorme por el viento, el sol y el agua. Hay varios proyectos en curso, concretamente la construcción de nuevas presas hidroeléctricas. Actualmente sólo una de cada cinco personas en la isla tiene acceso a la electricidad. La ambición de las autoridades es que en 15 años, tres cuartas partes de la población puedan tener acceso a ella.