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Mea culpa y tormenta judicial a la vista para Apple

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Mea culpa y tormenta judicial a la vista para Apple

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Durante años Apple ha hecho gala de ser una de las compañías informáticas con una mayor tasa de fidelidad por parte de sus clientes. A pesar del dominio indiscutible de los dispositivos Android, el gigante estadounidense ha seguido incrementando su cifra de ventas año tras año gracias en parte a la confianza casi inquebrantable que depositaban en ella decenas de millones de usuarios en todo el mundo.

Sin embargo, los términos de esta relación podrían cambiar después de que la compañía de la manzana haya reconocido que ralentizó sin avisar millones de teléfonos Iphone que se habían quedado anticuados para compensar el bajo rendimiento de sus baterías. En algunos casos, los aparatos se apagan cuando aún les queda un 40% de batería.

Aunque, en principio, esta decisión pudiera parecer bienintencionada, lo cierto es que ha desatado un aluvión de críticas y augura una tormenta judicial de dimensiones planetarias. Tal y como recogen ocho denuncias presentadas en varios tribunales federales estadounidenses, la actuación de Apple motivó que muchos de los dueños de esos dispositivos que de repente eran mucho más lentos, tomaran decisiones erróneas, como comprar un modelo nuevo sin que realmente lo necesitaran.

Hay quien relaciona directamente lo ocurrido con la obsolescencia programada, una práctica empresarial que infla la cifra de ventas en perjuicio de los consumidores. No está claro si la "ralentización" programada se ha aplicado a otros productos de la compañía de la manzana, pero es evidente que esta confesión alimenta la sospechas sobre las "prácticas dudosas" de los gigantes del sector tecnológico.

Las primeras denuncias contra Apple en los Tribunales estadounidenses podrían dar paso a una cascada de demandas a nivel mundial de consecuencias impredecibles. En la Unión Europea, que no esconde su descontento con otras prácticas reprochables de la compañía, todavía no hay una posición común. Algunas asociaciones de consumidores francesas no descartan denunciar al gigante estadounidense, ya que en Francia, a diferencia de otros países de la UE, la obsolescencia programada se considera un delito.