Última hora

Última hora

“Puigdemont debería volver a Cataluña” guerra de pintadas y opiniones encontradas

Leyendo ahora:

“Puigdemont debería volver a Cataluña” guerra de pintadas y opiniones encontradas

© Copyright :
Anna Lladó Ferrer
Tamaño de texto Aa Aa

La escultura de ‘Las Pajaritas’, situada en el barrio del Clot de Barcelona, ha sido una de las últimas víctimas de las pintadas de tono político en Cataluña. La obra, una réplica de ‘Las Pajaritas de Huesca’ de Ramón Acín, artista de ideología anarquista, ha pasado tanto por las manos de los independentistas como por las de los que están a favor de la unidad de España.

Anna Lladó Ferrer

Primero pintaron las pajaritas de amarillo y también el icónico lazo que llevan los que reclaman libertad para los políticos que están en prisión: Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Posteriormente, el lazo dejó de ser independentista para pasar a lucir la bandera española.

La llamada guerra de pintadas está comportando más trabajo para los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Barcelona. Así lo reconocen Darwin Molina y Manolo Martínez, que han sido los encargados de devolver la escultura a su aspecto original. De hecho, según el Ayuntamiento de Barcelona, las actuaciones para borrar pintadas o retirar pancartas y carteles han aumentado hasta noviembre un 18%. A falta de datos definitivos, “durante diciembre y enero el incremento se habría mantenido”.

Anna Lladó Ferrer

Las pintadas no dejan indiferentes a los vecinos del Clot. “La gente tendría que respetar los monumentos y el mobiliario urbano”, afirma Jordi Villariño, que se ha detenido para hacer una foto de ‘Las Pajaritas’. “Es una guerra de banderas”, lamenta.

De todas maneras, las pintadas son anecdóticas al lado del tema que ahora mismo genera más polémica. ¿Tendría que volver a Cataluña el ex presidente Carles Puigdemont, en Bruselas desde final de octubre? Villariño lo tiene claro: “Sí, es lo que prometió”. Coinciden con él la mayoría de transeúntes.

“Puigdemont tendría que dar la cara”, explica Maria Mach. “Nunca tendría que haberse ido”, afirma Rosa Maria Montferrer. Son conscientes de que si vuelve probablemente será detenido y encarcelado. Es por eso que ya prevén que “habrá lío”, asegura otro vecino, Lluís Cabrera. Además, intuyen el impacto mediático que tendrá la imagen de Puigdemont siendo detenido. “Poner entre rejas a un presidente no será fácil”, sostiene Mach.

Dejando El Clot, en otros barrios de Barcelona se repiten las mismas pintadas; lazos amarillos, proclamas a favor de la libertad de los “presos políticos” o banderas españolas estampadas en señales de tráfico.

Anna Lladó Ferrer

En Sants, cerca de la estación de tren, se puede ver una pintada que reclama el retorno de Puigdemont. Aunque también ha sido manipulada en esta guerra sin cuartel de pintadas.

Rosa Andrés, que lleva en la solapa de la chaqueta el lazo amarillo y se muestra “indignada con la situación”, cree que será complicado. “Lo más natural sería que pudiera volver a Cataluña”, afirma. De todas maneras, no tiene claro si es mejor que se quede en Bruselas, ya que “a los que están en la cárcel no se les ha podido escuchar. A Puigdemont, en cambio, sí”. En desacuerdo se muestra otra vecina, Luisa del Pozo, quien considera que “el ex presidente tendría que dar un paso al lado”.

En el barrio de Sarriá, Pere, un jubilado originario del pueblo de Sant Martí de Tous que no quiere revelar su apellido, insiste en que “Puigdemont tendría que volver y dejarse detener”. Explica que no es partidario de una investidura telemática; “Si Puigdemont no vuelve, que renuncie al cargo de presidente”.

Sobre una posible investidura a través de Skype, Jabel Mas, de Cornellá y que trabaja en un restaurante cerca de la plaza Mayor de Sarriá, afirma que “si realmente es así será un cachondeo. Se están traspasando todos los límites”. En cualquier caso, añade con indiferencia y afirmando sentirse saturado con la situación política en Cataluña, “que Puigdemont haga lo que quiera”.

Anna Lladó Ferrer para euronews

Anna Lladó Ferrer

Anna Lladó Ferrer