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"Los europeos pueden confiar en lo que comen" aunque "el risgo cero no existe"

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"Los europeos pueden confiar en lo que comen" aunque "el risgo cero no existe"

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La industria alimentaria, uno de los mayores sectores manufactureros de Europa, ha sido noticia recientemente. Y no precisamente en positivo.

La retirada de la leche maternal de Lactalis, el asunto de los huevos contaminados y el controvertido debate sobre la renovación de la licencia del herbicida glifosato, ha hecho tambalear la confianza de los consumidores.

¿Son seguros los alimentos en la Unión Europea? Para analizar esta cuestión, Euronews ha entrevistado a Bernhard Url, director de la Agencia Europea para la Seguridad Alimentaria.

STEFANGROBE, PERIODISTAEURONEWS: Permítame empezar con una pregunta personal. ¿Consume Ud. alimentos orgánicos?

BERNHARDURL, DIRECTOR DE LA AGENCIAEUROPEAPARA LA SEGURIDADALIMENTARIA: Sí. Compro comida orgánica, como comida orgánica, pero no exclusivamente. Lo combino.

STEFANGROBE: ¿Es lo que recomienda a la gente?

BERNHARDURL: Creo que es un indicador de buena calidad. En este caso no se trata de seguridad alimentaria, sino de calidad y de la forma en que se produce la comida. Los alimentos orgánicos se diferencian por la forma en que se cultivan las plantas y la forma en que se trata a los animales. Es bueno tener alimentos orgánicos.

STEFANGROBE: Hoy en día se habla mucho de seguridad alimentaria. Hemos vivido la controversia del glifosato, el escándalo de los huevos contaminados y ahora tenemos el caso de Lactalis. A la luz de estos asuntos, ¿cuán seguro puede estar el consumidor europeo de que lo que come no es perjudicial para su salud?

BERNHARDURL: Tengo buenas noticias para los consumidores europeos. Pueden confiar pleanamente en lo que comen. La seguridad alimentaria ocupa un lugar prioritario en la agenda de los estados miembros, de los productores de alimentos y de las instituciones europeas. Y juntos, si echamos la vista atrás y analizamos los quince años que compartimos de leglislación alimentaria desde 2002, vemos que hay un antes y un después. No importa si usted come una manzana en Parma o en Lisboa, puede estar seguro de que la seguridad está garantizada.

STEFANGROBE: Estos días, Lactalis acapara titulares. Me gustaría preguntarle sobre esta cuestión, también porque usted por formación es especialista en higiene de la leche y tecnología de la leche. Desde su punto de vista, ¿funciona el mecanismo de crisis en el seno de la Unión Europea, es lo suficientemente fuerte como para tratar cuestiones como Lactalis?

BERNHARDURL: El riesgo cerno no existe. Lo más probable es que se trate de una contaminación ambiental. Y en estos casos lo importante es ser rápido en la detección, en la comunicación y en la retirada de los productos. Y todo esto ha sido respetado en Francia, por la empresa y también por las autoridades competentes en Francia.
En Europa tenemos un sistema de alerta rápida según el cual los Estados miembros deben informar a todos los demás Estados sobre cualquier incidente alimentario. Esto es lo que se ha hecho con Lactalis en diciembre. Así pues podemos decir que el sistema en Europa es fuerte y funciona.

STEFANGROBE: Su agencia examina de forma rutinaria docenas de productos y sustancias, pero el año pasado sólo hubo un titular y fue para el glifosato. La agencia se vio involucrada en un proceso de toma de decisiones muy controvertido. En retrospectiva, ¿qué leccciones hemos aprendido?

BERNHARDURL: El glifosato es un caso en el que hemos trabajado muy estrechamente con los Estados miembros. Los 28 llegaron a la misma conclusión que nosotros. Y la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos también, y la OMC y Suiza y Estados Unidos y Canadá… Así que científicamente, el caso es, por así decirlo, claro. Creo que el debate es otro. Se trata de determinar qué tipo de agricultura, qué modelo productivo queremos tener en Europa, qué tipo de agroquímicos deben utilizarse en la producción agrícola.

STEFANGROBE: Una de las cuestiones que se plantearon durante el debate fue la falta de transparencia. La gente dice que el proceso es demasiado opaco. ¿Qué les responde?

BERNHARDURL: La Agencia Europea para la Seguridad Alimentaria ha publicado unas 600 páginas de documentos de referencia sobre el glifosato. Pero existe una preocupación, y creo que esa preocupación necesita una respuesta política. Pero es cierto que hay tensión. A nosotros nos encantaría publicar todos los datos que utilizamos para una evaluación porque se trata de ciencia y ciencia significa apertura y control. Pero también existe el interés legítimo de la industria que quiere preservar la confidencialidad empresarial. Hay pues tensión entre la plena transparencia y la protección de los derechos a la propiedad intelectual de la industria. No estamos ante una pregunta científica, por tanto se necesita una respuesta política.

STEFANGROBE: Usted ha instado repetidamente a aumentar el presupuesto de su agencia. Si obtuviera todos los fondos que necesita, ¿qué haría con ese dinero?, ¿en qué invertiría? O dicho de otro modo, ¿qué mejoras se necesitan?

BERNHARDURL: Necesitaríamos más dinero para la prevención porque una de las tareas de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria es estudiar los riesgos emergentes. ¿Qué riesgos comportará en el futuro la globalización, la migración, el cambio climático, las nuevas tecnologías en el ámbito del fitomejoramiento o de la nanotecnología? ¿Qué nuevos peligros, nuevos riesgos surgirán y cómo podemos evitar que estos riesgos se conviertan en daños? Es ahí donde debemos intervenir. Debemos estar preparados.