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La incansable lucha de Rumanía contra la corrupción política

Entre el respeto al estado de derecho al que se comprometió al ingresar en la UE en 2007 y la corrupción generalizada. Rumanía, en el ojo del huracán.

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La incansable lucha de Rumanía contra la corrupción política

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Rumanía ha estado luchando contra la inestabilidad política durante el año pasado y lidiando con protestas contra los intentos del gobierno de debilitar el sistema judicial. La reforma del mismo obstaculizaría la lucha contra la corrupción al más alto nivel y el crimen organizado. El tribunal constitucional ha intervenido recientemente para descartar algunas de las enmiendas controvertidas, pero no todas.

Punto de vista

Estas nuevas leyes son el primer paso hacia una nueva dictadura en Rumanía

Angi Serban La corrupción mata

Los rumanos están enfadados por años de gobernanza débil, teñidos por la corrupción, con el partido Social Demócrata, de izquierdas, en el poder. Por ejemplo, el lider del mismo, Liviu Dragnea, está inhabilitado para ejercer su cargo. Pesan sobre él numerosas acusaciones. Fue declarado culpable de fraude electoral en 2016, y está siendo inviestigado, acusado de uso indebido de fondos europeos y fraude al Estado. Y no es, en absoluto, el único.

La corrupción en Rumanía se extiende de derecha a izquierda del espectro político pasando por los hospitales, las escuelas y las instituciones públicas. Nunca antes el país había sufrido tal brecha entre un funcionariado corrupto y activistas anticorrupción: fiscales y jueces que claman justicia. Las manifestaciones en el país han sido las más importantes desde 1989. Decenas de miles de personas han salido a la calle en repetidas ocasiones para decir “basta ya”.

Desde Europa y Estados Unidos se recuerda que este país del Este de Europa no debe cejar en los compromisos anti corrupción que se marcó. Después de todo, el respeto al Estado de derecho fue una de las condiciones previas para su adhesión a la Unión en 2007. ¿Conseguirá Rumania cumplir con sus deberes y sanear el sistema? Nuestro periodista Hans von der Brelie ha realizado la siguiente investigación.

“Actualmente dirige el país un auténtico grupo mafioso. Los políticos que están en el poder, el PSD, muchos miembros de ese partido, tienen serios problemas con la justicia. Así que ponen en marcha todas estas nuevas leyes para no tener más problemas con la justicia”.

Estas son las palabras de un activista anticorrupción que bien podrían resumir lo que, según un gran número de ciudadanos rumanos, está pasando en este país. Los principales políticos de Rumanía están siendo investigados por corrupción, evasión de impuestos y fraude de fondos de la Unión Europea. Esas mismas personas son las que han puesto en marcha una profunda reforma del sistema judicial.

Liviu Dragnea

Arrancamos nuestro reportaje hablando con unos de los denunciantes de este asunto más destacados del país, Attila Biro, que encabeza un gran equipo de periodistas de investigación y prestigiosos investigadores. Este equipo ha profundizado en las actividades presuntamente delictivas de Liviu Dragnea, líder del gobernante Partido Socialdemócrata).

“Estamos hablando de Liviu Dragnea, que hoy por hoy es el político más influyente del país y el cual controlaba Tel Drum, una compañía de construcción local”, nos recuerda Biro. “Un informe realizado por un servicio secreto en Rumania reveló que Tel Drum estaba en realidad controlada por él. Pues bien, esta empresa creció y creció con cientos de millones de euros procedentes de los fondos públicos. Y el presupuesto local del condado de Teleorman, donde nació Dragnea, también estaba controlado por él”.

“Tel Drum pagó decenas y decenas de miles de euros para tunear el lujoso coche de su hijo”, continúa Biro. “Hemos visto como casi 400 millones de euros eran enviados desde el presupuesto estatal y el presupuesto local a esta compañía, y a su vez de esta compañía a sus amigos y finalmente a los bolsillos de su hijo”.

Decidimos hacer carretera dirección Teleorman, el bastión local de Dragnea. El movimiento anticorrupción de Rumanía logró poner en marcha una serie de investigaciones contra Dragnea y Tel Drum, acusados de confiscar bienes mediante un grupo delictivo bien organizado.

En el río Danubio hablamos con Carmen Dumitrescu, una periodista de investigación local que nos pone al día del llamado caso Belina, un turbio asunto sobre contratos de arrendamientos en el que se realizaban transferencias de propiedad pública hacia empresas privadas:

“El problema con la isla Belina es que esta zona pertenecía al Estado rumano, era propiedad pública”, nos explica Dumitrescu. “Pero en un determinado momento, el señor Dragnea se convierte en ministro de Desarrollo Regional y aprueba la concesión de la isla Belina a la compañía Tel Drum, una compañía sospechosa de ser dirigida desde la sombra precisamente por él mismo”.

Dragnea, por su parte, califica la investigación en curso como “un ataque violento contra el Gobierno”, cuyo objetivo no es otro que el de destruir al PSD, actualmente en el poder.

Nuestro guía local no se fía del alcance de las largas redes de Dragnea, por lo que al hablar con nosotros prefiere no mostrar su rostro. Tampoco nos dice su verdadero nombre. “Antes del contrato de arrendamiento veníamos aquí a pescar, y solíamos hacer barbacoas en la isla de Belina”, nos explica. “Pero ahora hay cercas por todos lados y la entrada está prohibida. Después de que la compañía Tel Drum se hiciera cargo de este lugar se pusieron barreras y se nos prohibió la entrada, solo se les permite el acceso a sus colaboradores”.

Insiders: Romania - Part 1

Pero hay más: Los activistas anticorrupción acusan a Dragnea y Tel Drum de haber establecido una red criminal con la que hacerse ilegalmente con varios contratos públicos para la construcción de carreteras. Se les acusa también de haber sobrevaluado el precio de algunos equipos. Más de veinte millones de euros fueron pagados con fondos de la UE en base a documentos falsificados. La unidad antifraude de la Unión Europea también investiga este caso: Bruselas quiere recuperar el dinero.

“Se trata del dinero de los contribuyentes europeos” recuerda Dumitrescu. “Todo este esquema fraudulento se centraba en la construcción de carreteras comarcales construidas por Tel Drum. Y dado que las ofertas públicas fueron falsificadas, podemos entender dónde está el fraude y por qué la Dirección Nacional de Anticorrupción rumana también está investigando”.

Hacemos una parada en Turnu Magurele, la ciudad natal de Dragnea y donde comenzó su carrera política. Al preguntar a la gente por la calle, se hace evidente que el respaldo a su figura se está desmoronando.

“Es importante derribar a este hombre del bigote que se ha burlado de todo el distrito de Teleorman y que lo único que trajo aquí fue pobreza”, nos dice un ciudadano de Turnu Magurele. “Tengo 53 años y no puedo encontrar trabajo. Aquí no hay trabajo por culpa de estas personas. Se burlaron de este país y se burlaron de nosotros, a pesar de lo cual seguimos votando al PSD. Por eso nuestros hijos abandonan el país, esa es la razón de toda esta situación actual. Tenemos que recuperar nuestra dignidad y deberíamos ser una columna vertebral para poder derribarlos”.

La Dirección Nacional de Anticorrupción

Volvemos a Bucarest. Allí conocemos a Laura Kövesi, jefa de la Dirección Nacional de Anticorrupción rumana. A lo largo de los últimos cinco años, sus investigadores han enviado a juicio a más de 70 personalidades importantes, entre ellos un primer ministro, dos viceprimeros ministros, 11 ministros y más de 50 miembros del Parlamento.

La irrupción de tantas redes criminales deja a Kövesi poco tiempo para jugar al baloncesto, su deporte favorito, aunque sigue siendo rápida. Cuando el Gobierno propuso una revisión del sistema de justicia, ella no tardó en hacer sonar el silbato:

“Creo que los cambios legislativos no se basan en un deseo real de reformar la justicia, sino que no son más que una reacción a las últimas investigaciones desencadenadas por nuestra Dirección de Anticorrupción y a las últimas decisiones de los jueces en nuestros casos”, nos confiesa Kövesi. “En muchas de nuestras investigaciones, obtenemos nuestras pruebas mediante operaciones policiales en las que cogemos a los culpables in fraganti”.

“Pues bien, con estas nuevas leyes ya no podremos usar este tipo de herramienta de investigación. Y estas leyes no solo afectarán a nuestras investigaciones anticorrupción, sino que también podrían obstaculizar el trabajo de otros fiscales que trabajan en investigaciones de tráfico de drogas, la trata de personas o el delito cibernético. Están amputando la legislación, destruyen directamente las herramientas de investigación que usamos en nuestra actividad”, denuncia Kövesi.

La corrupción política no tiene color

Kövesi ha sido acusada por los socialdemócratas de ser políticamente parcial, pero lo cierto es que tanto ella como su equipo usan sus herramientas de investigación para acabar con la corrupción donde sea, sin hacer ningún tipo de vista gorda dependiendo de cual sea partido.

Hablamos también con Serban Marinescu, un arquitecto que se asoció con unos colegas para participar en una licitación pública para remodelar una plaza en Ramnicu Valcea, ciudad gobernada por un alcalde del PNL. Cuando se les ofreció un soborno, estos arquitectos decidieron llamar al equipo anticorrupción y juntos montaron una pequeña trampa:

“Ganamos un concurso nacional, hicimos nuestro proyecto y lo entregamos. Después fue cuando apareció este hombre y nos dijo: tenéis que darme el 10 por ciento, simplemente porque esta es mi ciudad. Escribió algo en un trocito de papel, lo puso sobre la mesa y dijo: Tal vez deberían leer esto…”

“Mi amigo estaba un poco confundido. Llevaba escondida una cámara de vídeo e intentaba grabar como fuera el trocito de papel. Lo leyó y dijo “sí, claro, lo haremos”. Después de eso el alcalde se relajó por completo y comenzó a mencionar las muchas cosas buenas que podríamos hacer juntos una vez que fuéramos socios”.

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La marcha de la esperanza

El alcalde corrupto fue encarcelado, lo que significa que todavía hay esperanza en Rumanía. Es por eso que estas personas llaman a su protesta anticorrupción “Marcha de la esperanza”.

Pero no solo hay esperanza, también hay miedo, ya que los inminentes cambios de leyes despenalizarían varios delitos. En la manifestación de la capital nos encontramos con un hombre llegado de Cluj, a unos 450 kilómetros de Bucarest. Caminó durante once días para llegar a la gran protesta organizada por la sociedad civil a través de las redes sociales. Lleva orgulloso la bandera de la Unión Europea porque, asegura, “Rumanía es parte de la Unión Europea. No quiero ninguna línea que separe injustamente a Rumanía de la Unión Europea, Occidente y Oriente. Somos parte de la Unión Europea y queremos quedarnos ahí”.

A pie, en coche, en autobús, avión o tren. A lo largo de todo el día van llegando a Bucarest personas de todo el país para unirse a esta protesta masiva. En la estación central de trenes hablamos con una manifestante que viene desde Sibiu, Transilvania. “No queremos que este país sea una democracia solo sobre el papel”, nos dice. “Queremos que sea un hecho. Es muy importante que la justicia sea independiente para estemos ante una democracia real. No queremos convertirnos en la próxima Polonia o Turquía”.

Frente a la sede del partido socialista, la gente nos explica que los cambios en curso están hechos a medida para salvar de la cárcel al líder del partido, Dragnea, y a todas las personas relacionadas con compleja red.

“Las nuevas leyes permiten el control político de los jueces y eso significa que todas las figuras corruptas de la coalición gobernante podrían evitar ser procesadas y sentenciadas”.

La corrupción mata

Conocemos, en un lugar secreto, a los jóvenes del grupo La corrupción mata, el corazón de esta protesta.

Están nerviosos, solo quedan unos minutos para que comience una manifestación que servirá de prueba: ¿la protesta ciudadana sigue viva o ya se está desvaneciendo?

“La modificación de las leyes nos es más que el primer paso hacia una nueva dictadura”, asegura Angi Serban, miembro de este movimiento. “Ya tuvimos una dictadura y la pagamos con sangre en 1989. Ahora, después de más de 20 años, hemos vuelto al mismo punto. Así que toca luchar, toca luchar de nuevo”.

Si los partidos gobernantes depositaban sus esperanzas en que la gente se cansara de protestar y decidiera quedarse en casa en lugar de salir a la calle bajo la lluvia y la nieve, no podían estar más equivocados. La manifestación se vuelve cada vez más y más enorme: solo en Bucarest, hay 50.000 personas.

Insiders: Romania - Part 3

La Comisión Europea y el Consejo europeo también están preocupados. A pesar de ello, el Gobierno rumano sigue adelante con la polémica reforma.

La postura del Gobierno

Dragnea no responde a nuestra solicitud de entrevista, así que hablamos con Serban Nicolae, portavoz del PSD en el Senado, el cual nos habla de presuntos enlaces entre el movimiento anticorrupción y el servicio secreto.

“Si lleva a cabo una investigación usando protocolos secretos y monta equipos de fiscales con agentes del servicio secreto incurre en algo profundamente ilegal”, nos dice Nicolae. “Estamos ante un cáncer de la sociedad que está socavando la credibilidad de la acción judicial, especialmente en la lucha contra la corrupción”.

Nicolae también nos confiesa que es la propia Kövesi la que debería dimitir: “Una persona que considera que no hizo nada malo al emplear protocolos secretos en sus procedimientos, sin duda debería irse”, nos dice Nicolae, que defiende los cambios en el sistema judicial alegando que “una persona presuntamente corrupta, un funcionario de alto rango, no debe ser arrestado si antes no se obtiene una serie de pruebas en su contra. El arresto preventivo no es una sanción. Es una manera muy fácil de mostrar el poder de los fiscales, es como un juicio callejero: cuando se ve a un político de alto rango esposado, detenido en mitad de la noche, algunas personas sienten cierta satisfacción, como si estuvieramos en la antigua Roma, con los gladiadores en la arena… Pero eso no es un sistema judicial, esto es pura venganza, es una lucha política, un abuso. Y eso también es corrupción”, concluye Nicolae.

Jueces vulnerables

La mayoría de los jueces y fiscales rechazan la reforma en curso. También lo hace Lucia Zaharia, miembro del Foro de Jueces de Rumanía.

Nos encontramos en un restaurante de moda donde los artistas exponen pinturas que representan el sueño de un futuro mejor para un país bañado por la felicidad… Una idea bastante alejada de la realidad actual.

Según Zaharia, los cambios en las leyes judiciales fueron adoptados sin la debida consulta. Y la absoluta falta de transparencia no es lo único a criticar. “Las enmiendas de las leyes judiciales introducen un tipo de responsabilidad excesiva para los jueces y fiscales”, lamenta Zaharia. “Pueden llegar a ser sancionados, y las sanciones pueden llegar hasta el despido. Personalmente, me siento vulnerable y creo que cualquier juez y fiscal se siente igual”.

La tragedia del club Colectiv

La explicación de por qué los rumanos llevan ya dos años protestando en las calles del país la encontramos en el “club Colectiv”. En 2015, un incendio acababa con la vida de 64 personas.

Un control deficiente de las reglas de protección contra incendios, combinado con la presunta corrupción terminó por sacar a la calle a un gran número de manifestantes. Nació entonces el movimiento “La corrupción mata” que aún existe hoy en día.

Mumu es uno de los supervivientes de aquel incendio que cambió la reciente historia de Rumanía, y nos recuerda como “muchos chicos y chicas intentaban salir corriendo del club, pero quedaron atrapados justo en la puerta porque no se podía abrir”.

“Fue como el infierno, un auténtico infierno. Un amigo mío murió aquí”, nos cuenta Mumu, que asegura que “existe un vínculo directo con la corrupción, porque el alcalde firmó la autorización y el recinto no estaba adecuado. Aquello lo pagaron estas personas que hay detrás de mí. Muchos de ellos murieron en los hospitales, porque el sistema médico de Rumanía también era corrupto”, lamenta Mumu, que se despide de nosotros asegurando que lo único que desea es “justicia. Eso es lo único que pido: Justicia”.

Insiders: Romania - Part 4