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Los rituales de Benjamin Bernheim antes de subirse al escenario

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Los rituales de Benjamin Bernheim antes de subirse al escenario

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Los rituales de Benjamin Bernheim antes de subirse al escenario

El tenor francés nos recibe en su camerino de la Staatsoper, la ópera vienesa. Se estrena aquí en el rol de Nemerino, protagonista de El elixir de amor de Donizetti. El "Bel canto" requiere rigor, preparación, sentir el contexto y cuidar la voz. Bernheim, lo vive así

En vista de que es mi primera vez aquí y que nunca había interpretado antes este papel, lo único que quiero es hacerlo serenamente. Y si al público le gusta, pues, encantado.

Punto de vista

Cada vez que canto, ya sea estrenándome en un papel o interprentando uno que ya conozco, subo al escenario justo antes de la representación, para impregnarme de ese lugar, de la energía que hay allí. Lo hago siempre y suelo llegar con antelación porque me gusta ver, sentirme tranquilo en el teatro, sentir el teatro.

Benjamin Bernheim Tenor

Benjamin Bernheim: Falta más o menos una hora y veinte, una hora y cuarto para que empiece el espectáculo. Estoy impaciente.

Anne Glémarec, euronews: ¿ha visto ya el escenario?

Benjamin Bernheim: No, voy dentro de diez minutos. Descubriré la puesta en escena, el decorado, el sonido, el olor...

De hecho, esos son los momentos en los que somos más creativos, porque estamos en un medioambiente nuevo, no lo conocemos y en general las cosas interesantes ocurren en esas circunstancias.

En general, cada vez que canto, ya sea estrenándome en un papel o interprentando uno que ya conozco, subo al escenario justo antes de la representación, para impregnarme de ese lugar, de la energía que hay allí... Lo hago siempre y suelo llegar con antelación porque me gusta ver, sentirme tranquilo en el teatro, sentir el teatro.

He hecho ya mis ejercios de voz, tranquilamente, sin prisa, hace unos minutos. Sin forzar. Por lo general suelo tener cuidado y evito cantar el día antes, economizo al máximo mi energía. Es una higiene de vida. Hay que aprender a conocerse a sí mismo. Saber escucharse, escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo, nuestra voz... y ser, siempre, muy respetuoso con ella, es nuestro instrumento.

Las exigencias para una voz que canta rock y una voz de ópera no son las mismas. Nosotros no tenemos micro, no hay ayuda sonora, sólo la voz en el espacio... que debe atravesar una orquesta. Es algo que requiere rigor, seriedad.

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