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Shohei Ono y Yoko Ono, dos baluartes para una imbatible Japón

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Shohei Ono y Yoko Ono, dos baluartes para una imbatible Japón

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El segundo día de competiciones en Dusseldorf llevó la marca de Shohei Ono. El nipón, un ídolo en su país, no decepcionó en la aventura alemana y se plantó en la final de los -73 kg. con dos o soto gari.

En el combate decisivo se midió al azerbaijano Rustam Orujov. Ono se impuso por ippon en lo que fue la reedición de la final de los Juegos de Río y consiguió así su primera victoria en la gira mundial después de dos años.

"He estado un tiempo fuera del tatami y eso te permite ver el judo desde otra perspectiva. Hay la perspectiva del deportista pero también se puede estudiar judo desde una perspeciva más técnica, y eso he intentado. Es muy importante para mí empezar a ver el judo desde ambas perspectivas. Por ejemplo, gracias a mis estudios me he dado cuenta de que podía mejorar como deportista".

Menos suerte tuvo su compatriota Megumi Tsugane, que fue sorprendida en los -63 kilogramos por la eslovena Andreja Leski. Un waza ari fue suficiente para que la europea consiguiese su primera medalla en la competición. Y además, de oro.

"Es increíble. Son sensaciones nuevas para mí. Es el mejor resultado de mi carrera. Lo mejor es que me había convencido a mí misma de que iba a ser mi día y resulta que al final de veras lo fue".

Japón suma y sigue

Pero Japón no se quedó sin su quinto metal de oro. Lo recibió Yoko Ono, de manos del vicepresidente de la Federación Internacional de Judo, Sergey Soloveychik.

La categoría masculina de menos de 81 kg. fue una de las más emocionantes. Sobre todo por cómo se decidió. Un magnífico ippon de Saeid Mollaei ante Alpha Oumar Djalo le dio al iraní su primer oro. Ya había alcanzado el bronce y la plata pero hasta ahora no se había vestido nunca de dorado. Mollaei no pudo ocultar su satisfacción en la ceremonia de trofeos.

Cruz y cara para los locales

El público local protagonizó el momento decepcionante del día, cuando la neerlandesa Sanne Van Dijke privó a la germana Marlene Galandi del triunfo.

Pero los aficionados alemanes pudieron resarcirse y celebrar todos juntos la primera medalla de su país. La de Rominic Ressel, quien se llevó el bronce en los menos de 81-kg. merced a un brillante ippon. El rugido de la multitud eclipsó cualquier otra victoria de la jornada.

Aunque incluso cuando no había ya interés por apoyar a sus judocas, el público siguió disfutando del mejor judo. Como el que brindaron el armenio Ferdinand Karapetian y el mongol Odbayar Ganbaatar durante más de nueve minutos. El combate pudo caer de cualquiera de los dos lados, pero finalmente lo hizo del del armenio. Fue con un ippon, el que elegimos como el mejor movimiento de esta segunda jornada en Dusseldorf.