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Urbanfluxes: un proyecto europeo para gestionar mejor el calor que desprenden las áreas urbanas

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Urbanfluxes: un proyecto europeo para gestionar mejor el calor que desprenden las áreas urbanas

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Nuestras ciudades emiten cada vez más calor. Los edificios, el aire acondicionado, el tráfico, y las actividades industriales emiten una cantidad de calor que está modificando el balance energético de las áreas urbanas con importantes consecuencias para el medioambiente y la salud de los ciudadanos. ¿Cómo lograr que las ciudades sean más ecosostenibles? El proyecto “Urbanfluxes” busca la respuesta.

Punto de vista

Esta investigación va a permitirnos ofrecer mejores servicios en relación con los problemas de salud que se plantean. Podremos gestionar mejor, asisimo, las olas de calor, cada vez más frecuentes, especialmente en áreas como el sur de Europa y el Mediterráneo

Nektarios Tavernakis profesor de biología molecular

La apuesta es crucial: lograr que nuestras ciudades sean más adecuadas para la vida urbana en esta época de cambio climático. Las previsiones de la ONU indican que hacia 2050 el 70 por ciento de la población vivirá en zonas urbanas. Por eso es necesario controlar y gestionar los flujos de calor que se crean en nuestras urbes.

Nektarios Chrysoulakis es físico y coordina un proyecto europeo para paliar esta situación. Explica que “el proyecto “Urbanfluxes” es importante porque por primera vez, y gracias a los datos de los satélites, somos capaces de estimar el balance energético y su distribución según las horas. También podemos estimar, muy precisamente y de forma local, las fuentes de altas concentraciones de calor, asi como el calor producido por la actividad humana.”

En Heraklion, Creta, este control, desde tierra se realiza a través de distintas estaciones meteorológicas situadas en zonas específicas de la ciudad. Stavros Stagakis, biólogo, comenta que gracias “al sistema, los datos llegan por internet hasta nuestro laboratorio. Obtenemos distintos flujos de calor, en tiempo real, en la ciudad. Después los comparamos con los datos enviados por satélite y procedemos a una evaluación global.”

Dentro de este programa, también se han probado estos sistemas de teledetección de datos, en una ciudad altamente urbanizada, como Londres, y en Suiza, en Basilea, una ciudad que utiliza una cantidad sustancial de energía para la calefacción.

Nektarios Spyridakis, ingeniero eléctrico está al lado de una de las instalaciones, una estación meteorolígica situada en un tejado de la ciudad. “Aquí – explica – recogemos los datos meteorolígicos. Este aparato, en concreto mide la velocidad del aire, la dirección del viento, la temperatura y el grado de humedad”.

Urbanfluxes combina los datos obtenidos con los instumentos metereológicos “in situ”, con los que envían los satélites de observación de la tierra del programa europeo Copérnico.

Zina Mitraka, matemático, insiste: “La utilización de los satélites es muy importante. Primero porque podemos obtener la distribución del calor en la superficie de la tierra. Y segundo, porque gracias a los satélites Sentinel, 2 y 3 podemos comprobar las temperaturas en la superficie de la tierra varias veces al día.”

Como el ratio de calor de las ciudades es mayor que el calentamiento global promedio las consecuencias sobre la mortalidad se acentúan por ejemplo durante las olas de calor. Nektarios Tavernakis, profesor de biología molecular comenta que “esta investigación va a permitirnos ofrecer mejores servicios en relación con los problemas de salud que se plantean. Podremos gestionar mejor, asisimo, las olas de calor, cada vez más frecuentes, especialmente en áreas como el sur de Europa y el Mediterráneo.”

Teoricamente esta metodología podría aplicarse facilmente en cualquier ciudad. A la pregunta de ¿cómo contribuirá a mejorar la vida de los ciudadanos? Nektarios Chrysoulakis, responde que: “con el proyecto, tendremos, como resultado, una distribución espacial de las emisiones de calor a escala local. Y esto será útil para respaldar proyectos de reconstrucción bioclimática o estudios relacionados con la mejora de las condiciones térmicas de las ciudades y del medioambiente.”

Al tomar en cuenta estos estudios, las autoridades locales podrán respaldar un desarrollo urbano sostenible y las estrategias necesarios para mitigar el cambio climático.

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