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Restos de gas nervioso en una pizzería y en un pub de Salisbury

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Restos de gas nervioso en una pizzería y en un pub de Salisbury

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Hallados restos del agente nervioso del caso Skripal en la pizzería Zizzi y el pub Mill de Salisbury en los que estuvieron el exespía ruso y su hija. La policía aconseja al medio millar de personas que estuvieron allí el pasado domingo que, "por precaución", laven la ropa y limpien los objetos que llevaban, como joyas, móviles o bolsos. Las autoridades sanitarias inglesas han precisado que el riesgo para los ciudadanos sigue siendo "bajo".

Serguéi Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33, siguen en "estado crítico, pero estable", informaba la ministra británica del Interior, Amber Rudd, tras una reunión de urgencia del Gobierno. Fueron encontrados inconscientes en un banco en la calle, al pasado domingo.

Un policía británico sigue en "estado grave", pero está consciente.

Unos 250 agentes de unidades antiterroristas y casi 200 militares participan en la investigación. Hay identificados 200 testigos y se están analizando más de 240 pruebas.

La conexión española

En 1993, Skripal fue enviado a España por la agencia militar rusa (GRU). Fue detectado por el servicio de inteligencia español, que años después, en 2004, informaría a Rusia del doble juego del espía, según cuenta el diario británico The Times. Ese doble juego lo llevó a la cárcel por "alta traición". En 2010, fue liberado en un intercambio de espías entre Washington y Moscú y se fue a vivir al Reino Unido.

Pero no fue la inteligencia española la que lo captó, sino los servicios secretos británicos. La primera vez que Skripal contactó con éstos fue en España, en 1995. Un agente del MI6 se hizo pasar por un socio que le ofreció montar una empresa de exportación de vino.

Tras detectarle que sufría diabetes, Skribal regresó a su país, pero siguió viajando frecuentemente a España, donde fue fortaleciendo su relación con el espionaje británico hasta formar parte de su plantilla.

En el año 2000, Skripal abandonó la GRU y empezó a trabajar para el Gobierno provincial moscovita. Desde su nuevo puesto siguió mandando información confidencial al Reino Unido. Los servicios secretos británicos llegaron a comprarle una casa de vacaciones a tiempo compartido en la ciudad andaluza de Málaga. Allí mantenía reuniones que duraban días. A cambio recibía entre 4.000 y 4.900 euros en efectivo, que ingresaba en una cuenta española, según explica The Times.

Al parecer, la esposa de Skripal, fallecida en 2012, viajó al menos una vez a España para recoger un pago para su marido, aunque, según el diario, ignoraba la procedencia del dinero.