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Siete años de guerra en Siria

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Siete años de guerra en Siria

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Es conocida como una de las peores crisis de la historia moderna. Después de siete años, el conflicto en Siria continúa sin un final en el horizonte. Lo que comenzó como protestas pacíficas contra un régimen antidemocrático se convirtió en una guerra civil.

Los sirios tomaron las calles para expresar su descontento con el Gobierno de Bachar al Asad. El presidente respondió con mano dura, reprimiendo la disidencia. El descontento y la violencia aumentaron.

Pero era claro que la lucha iba a traspasar las fronteras del país árabe. Las potencias regionales y mundiales tomaron partido. Irán y Rusia del lado de Asad, Arabia Saudí y Estados Unidos respaldando a los rebeldes.

Siria se transformó en un campo de batalla fértil para que grupos yihadistas aparecieran y lograran el control de algunas zonas. En 2014 el grupo Estado Islámico se hizo con extensas regiones de la zona noreste del país. Ahora ha sido expulsado de sus bastiones urbanos.

Pero eso solo supone un pequeño alivio para los ciudadanos. En un país destruido, la mitad de la población siria, 11 millones 600.000 personas, entre las que hay mujeres y niños, ven cómo sus vidas han quedado totalmente destrozadas.

Tesa Arcilla, Euronews: Para saber más de la situación en Siria siete años después del inicio de la guerra, está con nosotros Volker Turk, Alto Comisionado Auxiliar para la Protección del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) . Hablemos sobre protección o sobre su falta. Después de siete años, ¿dónde estamos?

Volker Turk, Alto Comisionado Auxiliar para la Protección de ACNUR: Es una de las crisis de refugiados más importantes del siglo XXI. Y no hay final a la vista. Tenemos más de cinco millones y medio de refugiados en los países vecinos. Dentro de Siria hay seis millones de desplazados. Tenemos a tres millones de personas que están en zonas casi inaccesibles y en enclaves sitiados, de donde no pueden salir. Están en condiciones horribles. Nos recuerda a la Edad Media y eso es lo que vive la gente a diario en Siria, pero también fuera, como refugiados.

E: Hay otros conflictos, como el de el Yemen donde sabemos que existe otra crisis humanitaria. ¿Qué hace de Siria algo tan diferente y difícil?

V.T.: Es una crisis muy larga. La gran mayoría de la población siria, de los civiles que soportan la violencia del conflicto y de la persecución, dependen de la ayuda exterior. En Jordania, por ejemplo, el 80% de la población vive bajo el umbral de pobreza. En algunos países, incluso en Líbano, en algunas zonas el 70% vive bajo el umbral de extrema pobreza. Muchos niños, por ejemplo, no pueden ir al colegio.

E: Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, hay treguas, altos el fuego, negociación política…todo esto parece que tiene un impacto mínimo, si es que lo tiene. ¿Qué novedades nos puede dar desde el terreno?

V.T.: Por supuesto es una de las tragedias de esta crisis particular, que tres millones de personas están en zonas inaccesibles o lugares sitiados. Solo logramos atender al 27% el pasado año, lo que significa que la gente no consigue asistencia humanitaria urgente.

E: En Europa hay un sentimiento antinmigración creciente, y la gente lo expresa en las urnas. Lo hemos visto en elecciones recientes y uno de los argumentos principales de los que quieren controles fronterizos más estrictos que incluyan a los refugiados es la seguridad. Usted ha refutado este punto de vista, ha dicho que la seguridad y la protección de los refugiados son complementarias. ¿En qué sentido?

V.T.:En el momento en el que la gente entra en un país, es extremadamente importante que se pongan en marcha procesos de seguridad para asegurar que aquellos que han cometido crímenes, que no son parte de la población civil, sean identificados. Pero le puedo asegurar que los sistemas que los estados han utilizado son muy robustos. Está el proceso de asilo, que es uno de los más revisados y rigurosos que existen, como lo es el proceso de reasentamiento. Así que estas preocupaciones de seguridad legítimas que tienen las poblaciones se pueden cumplir a través de una determinación adecuada de identificar quiénes son estas personas. Es importante también dejar muy claro ese mensaje: que los refugiados sirios que vienen a Europa son personas que huyen de la violencia, que huyen del conflicto, que huyen del terrorismo. Ellos son las víctimas de todo esto, no los culpables.