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El Japón del entrenador de la selección de balonmano Dagur Sigurdsson

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El Japón del entrenador de la selección de balonmano Dagur Sigurdsson

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Calma, relax, elegancia. Estamos en un “onsen” de Tokio, es decir, en un spa japonés. Su particularidad es que uno se baña en agua subterránea caliente. “En este onsen, el entrenador de la selección japonesa de balonmano busca un poco de relax”.

Dagur Sigurdsson tiene un gran objetivo. El islandés prepara al equipo nipón de balonmano para los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020. Se trata de un nuevo reto tras su éxito como entrenador de la selección alemana, que ganó el campeonato europeo en 2016. Anteriormente, ya había trabajado en Japón como jugador profesional.

Visitar Kioto es como poner un pie en un mundo ancestral. Cualquier imagen parece una postal

Dagur Sigurdsson Entrenador de la selección de balonmano de Japón

“Para mí Japón es increíblemente bonito “, asegura Dagur Sigurdsson. “Siempre había querido volver y nunca llegué a desechar completamente la idea. Luego surgió la oportunidad, era una muy buena opción para mí. Supe que sería algo bueno para mi vida y también para mi calidad de vida y para la de mi familia”.

El “olsen” es un tranquilo refugio antes de la inmersión en la hora punta. Contrastes de este país que Sigurdsson ama, al igual que la amabilidad de la gente y su cuidado por los detalles. La riqueza de esta cultura se manifesta sobre todo en Kioto.

“Todos esos templos son únicos”, dice Sigurdsson. “Es sorprendente lo bien que se han mantenido durante miles de años. Y luego están todas esas mujeres vistiendo kimono… Visitar Kioto es como poner un pie en un mundo ancestral. Cualquier imagen parece una postal”.

Kioto alberga más de mil templos budistas y santuarios sintoístas, palacios, teatros y jardines. Es especialmente bonito en marzo, con los cerezos en flor.

“Hanami en Kioto. La gente se reúne bajo los cerezos. Algunos toman bento, cerveza y sake. Celebran el comienzo de la primavera”.

En el distrito de Gion en Kioto, los turistas esperan encontrarse con las míticas geishas. Pero, desafortunadamente para ellos, son muy escurridizas. Dos horas en su compañía bailando y cantando para uno pueden costar unos quinientos euros.

Lleva años de estudios convertirse en una geisha, Cada vez menos mujeres eligen esta profesión.

Tokio es famoso por su rica cocina. Es además la cuna del sushi tal y como lo conocemos ahora. En el “Tsukiji”, el mercado de pescado, es preparado de una forma especial.

Andrea: “Estamos en el mercado de pescado. ¿Te gusta?
Dagur: “De ensueño.”
Andrea: “Echemos un vistazo…”
Dagur: “Todo tipo de sushi… Entremos.”

Dagur: “Esto está bueno… ¡Todo está delicioso!”
Andrea: “Te dejo pedir”.
Dagur: “Queremos un poco de todo, por favor…” (ordering in Japanese)

Dagur: “Me gustan todos los tipos de sushi y prefiero mezclarlos. Mis favoritos son los de atún y anguila. Es genial sentarte a la mesa y observar al personal y a los chefs. Para mí son verdaderos artistas.

Este ha sido el Japón de Dagur Sigurdsson. Lleno de historia, energía e imágenes de postal.