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Lo sentimos: Banksy no estuvo en Ferrol

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Lo sentimos: Banksy no estuvo en Ferrol

Lo sentimos: Banksy no estuvo en Ferrol
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Cortesía: Ferrol360
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La ciudad gallega de Ferrol pensaba que Banksy se había pasado por sus paredes, pero la ilusión se desvanece.

Dos guardias civiles besándose, una imagen en claro paralelismo con uno de los trabajos más conocidos del artista callejero británico, Gay Bobbies, había aparecido en el muro reservado desde hace años por los organizadores del festival urbano local Meninas de Canido.

Muchos sospecharon de una maniobra de márketing de la empresa de cerveza que lo patrocina. El profesor y crítico Fernando Castro piensa que un grafitero ha querido mandar un mensaje.

"Es una obra que desde el primer momento que la observamos es claramente paródica y es un pastiche de la estética de Banksy. O sea que cualquiera que piense que Banksy o el colectivo de gente que trabaja bajo ese rubro iba a acudir a Ferrol a participar en un festival... eso es una locura", explica Castro.

La firma de Banksy es una de las más lucrativas del arte contemporáneo. Sus diseños y murales se subastan por cientos de miles de euros. La propia "gay bobbies" alcanzó el millón de libras.

Este status de grafitero estrella tiene al mundo del arte dividido, ya que la esencia del grafiti es el límite entre lo legal y lo ilegal. Tanto dinero involucrado va contra este espíritu.

"Todavía en las ciudades si haces un grafiti te lo borra y si te pillan haciendo un grafiti te cae una multa", dice Castro. "Yo creo que todavía hay que distinguir entre ese grafitero, ese chico joven que con miedo, pero también con osadía, hace un tag o una pieza en una pared arriesgándose a que le multen o a que le borren su grafiti, y aquellos que intervienen en el espacio que el poder político les deja".

Banksy vive al mismo tiempo los millones y la reivindicación política.

En un proyecto visto como arriesgado y fiel a su estilo impactante, decidió abrir un hotel en Belén con vistas al muro de separación entre Israel y los territorios palestinos en 2017.

Una combinación perfecta -y paradójica como el propio Banksy- de turismo y denuncia.

BONUS: La entrevista con el profesor de estética de la UAM y crítico de arte Fernando Castro