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La inversión tardará en volver a Argentina

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La inversión tardará en volver a Argentina

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En este contexto de una Argentina endeudada, un peso en caída libre y unas desorbitadas tasas de inflación, la opción más razonable y políticamente valiente, según los expertos es haber acudido con premura al Fondo Monetario Internacional.

Pero aún quedan varias semanas de negociación y la incertidumbre pasa siempre factura a los mercados. Los inversores, cuya desbandada han precipitado, en gran parte la crisis actual, tardarán aún en volver, según cuenta a Euronews, el economista Fernando Gutiérrez del Arroyo, Solchaga Recio & Asociados.

"Argentina podría encontrar financiamiento entre inversores soberanos o privados en forma de compras de bonos o préstamos bilaterales, pero es la desconfianza y la huida de estos actores la que, en cierto modo, ha propiciado la volatilidad actual. Esto último no excluye que, precisamente gracias al FMI por la confianza que le da a los inversores, y una vez que se haya calmado la situación-los fondos e inversores privados regresen al país y contribuyan más adelante a suministrar financiamiento, pero su contribución no se dará a corto plazo".

Según los expertos el problema para Argentina es que el ritmo al que se han gastado sus reservas es alarmante y el resultado ha sido prácticamente nulo. En menos de un mes y medio, Argentina ha gastado más de 6.500 millones de dólares y solo las dos últimas semanas ha dilapidado 5.600 millones, algo más del 10% de todos los dólares que guardaba en el banco Central.

Gutiérrez del Arroyo no se atreven a augurar un nuevo corralito pero en cualquier caso, no sería culpa del FMI:

"Los fundamentos eran manejables y estaban mejorando en Argentina hasta hace un mes, aunque obviamente no fueran los más sólidos del mundo. Ahora dichos fundamentos son menos sólidos y lo serán aún menos si no se disipan la desconfianza y los peores temores de los ahorradores. Aunque ahora la desconfianza se ciñe a la divisa, mañana o la semana que viene puede trasladarse a los bancos y poner en jaque al sistema financiero en conjunto. En tal caso, el corralito no puede excluirse. Con todo, si este se produjera no sería responsabilidad o culpa del FMI, que habría desembarcado en Argentina precisamente para evitar que se descontrole la situación y que haya que imponer un corralito."

El país contrae deuda para pagar deudas, pensiones y planes sociales, y tropieza de nuevo con una pandemia, cuya factura pagarán los de siempre: los más débiles.