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¿Y a mí qué me importa que suba la prima de riesgo?

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¿Y a mí qué me importa que suba la prima de riesgo?

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REUTERS/Brendan McDermid
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"La prima de riesgo española al alza" leemos estos días por todos los lados. La italiana también se dispara. El "spread" o diferencial de rendimiento de los bonos nacionales con los de Alemania es una de los primeros signos de la exposición de un país a los mercados por problemas financieros o de estabilidad política.

La prima de riesgo para principiantes

La grave crisis institucional de Italia y en menor medida la incertidumbre causada por la moción de censura en España han vuelto a disparar la prima de riesgo de los dos países.

En un símil con la economía de un hogar, tanto Italia como España (y la mayor parte de los países del mundo) "viven por encima de sus posibilidades" desde hace décadas.

Los ingresos (principalmente impuestos) no compensan los gastos. Además tanto en Italia como en España hay un alto nivel de evasión y fraude fiscal.

Lee: ¿Ante la tormenta perfecta? La incertidumbre en Italia y España alarma a los mercados

Al tener las cuentas permanentemente en desequilibrio, para financiarnos emitimos "pagarés", los bonos del Gobierno, que se añaden a la deuda pública.

Cuanto más largo sea el plazo, más elevados son los intereses. Cuanto más fiable sea el deudor, menores serán los intereses porque el riesgo de impago es menor.

El plazo y el riesgo son factores clave del concepto de solvencia.

Para evitar la emisión de deuda excesiva se limita gracias a un coeficiente proporcional al PIB, que dice mucho sobre el estado de salud de una nación: la riqueza y la salud económica de un estado se mide más por la cantidad de deuda que es capaz de emitir que por sus ingresos.

Todos nosotros, como los estados soberanos, tenemos una "etiqueta" que señala nuestra solvencia y nuestra fiabilidad.

Hay ciertos amigos a los que les prestaríamos 500 euros sin pensarlo y con otras personas tendríamos dudas de recuperar 30 o 40 euros.

Los problemas vienen cuando vencen los plazos y hay que pagar. Con intereses.

Los cambios en la prima de riesgo fijan precisamente los intereses que tendremos que pagar cuando venza el plazo.

Este martes Italia se financiaba con un 3% más de intereses que Alemania, España tiene que pagar un 1,7% más al superar los 140 puntos básicos. Italia está en el doble.

El Deutsche Bank explica con bastante sencillez el concepto:

Cuando comparamos distintos bonos de gobiernos, el “spread” o diferencia de rentabilidad entre los bonos a 10 años de un Estado europeo y los del Bund alemán a 10 años se denomina “prima de riesgo”. En los momentos álgidos de la crisis de deuda, en verano de 2012, la prima de riesgo española llegó a superar los 700 puntos básicos, es decir, que España se financiaba en esos momentos en sus emisiones a 10 años un 7% por encima de lo que lo hacía Alemania, simplemente por las dudas sobre la sostenibilidad de la zona euro existente en esos momentos.

Actualmente, la prima de riesgo española está en niveles mucho más bajos (por debajo de los 150 pb.), lo que significa que los inversores extranjeros vuelven a confiar en nuestro país y exigen por tanto rentabilidades mucho más bajas a nuestro gobierno en sus emisiones de deuda.

¿Y a mí cómo me afecta?

Si estas montañas rusas de los mercados se estabilizan, los efectos son poco relevantes. Si no, es un problema.

El aumento permanente de los tipos de interés hace que los bancos tengan más dificultadas para conseguir dinero, o que se endeuden más, repercutiendo esos costes a sus clientes. Los efectos se dejarían sentir en unas pocas semanas.

El profesor Mario Baldassarri, Viceministro de Economía de los Gobiernos de Berlusconi 2001-2006 y presidente del Centro Studi Economia Reale, lo explica muy bien:

  • Las empresas tendrían mayores costes financieros tanto para la administración como para las inversiones.
  • Las familias gastarían más en hipotecas, con tasas de interés más altas. Por lo tanto, se verían obligados a contener el consumo.
  • Ya que tenemos 2,3 billones de dólares de la deuda pública, cada aumento del 1% (100 puntos spread) es equivalente a 23 mil millones en los intereses del régimen, o 23 mil millones "problema" más.
  • Aumento de IVA.

A estos efectos debe añadirse "una desaceleración en el crecimiento económico, la reducción de las oportunidades de empleo para los jóvenes y menos ingresos para las familias", en un entorno geopolítico incierto y con un posible retorno a políticas proteccionistas.

Foto de archivo de Reuters, Bolsa de Nueva York.

Según Baldassarri, las críticas de muchos políticos de corte populista a la Unión Europea y las grandes potencias internacionales no están justificadas. "Dicen que las grandes potencias internacionales nos han hecho esclavos, y no nos damos cuenta de que somos esclavos de nosotros mismos: nuestra esclavitud es la deuda que creamos nosotros, ¿Qué culpa tiene Europa de todo esto? ", agrega Baldassarri.

"Somos esclavos de nuestra deuda. Si un pastor ofrece un cordero herido a hienas y lobos, es culpa del pastor que lo dejó allí", sentencia.

Más impuestos, o menos gasto por parte del Estado

Para endeudarse más, los gobiernos deben pagar tipos de interés más altos. Según Francesco Daveri, profesor de macroeconomía y director del MBA de la escuela Bocconi, "este aumento en el gasto público puede ser financiado por un aumento de los impuestos o por una reducción en otros gastos. Se pueden reducir las compras de proveedores o los grandes contratos públicos - es improbable que los salarios públicos disminuyan".

"No significa que todo esto se traduzca en: ya no compro coches para la policía, también podrían negociar las condiciones de pago, con el Estado tratando de ganar tiempo sin incumplir los contratos".

Los efectos prácticos son los mismos invocados por Baldassarri, es decir, el aumento en el costo de la deuda para los bancos y, en consecuencia, para las empresas. Y también que los ciudadanos vean cómo se disparan los gastos de administración de su cuenta bancaria.

Otra posibilidad es que "los bancos decidan reducir los fondos para desembolsar y prestar".

Dos clientes observan los marcadores bursátiles en Kuala Lumpur, Malasia.

¿Comprarías títulos de deuda argentina?

También preguntamos a Salvatore Barone, un ex gerente de banca, a quién le pediría un préstamo.

"La prima de riesgo no es un número abstracto sino un parámetro de eficiencia, útil para medir el nivel de riesgo de una economía. Un termómetro y no un medicamento. Es tan eficaz que cuando el Tesoro italiano tenga que emitir los nuevos bonos, por ejemplo, ya a finales de mes, el ritmo al que se refinanciará en el mercado tendrá en cuenta el aumento del 'riesgo país' y, por tanto, el diferencial. El interés que el Estado pagará a los suscriptores es el alquiler pagado para obtener el capital de la deuda que eventualmente tendrá que ser reembolsado".

"En última instancia, si se mueve el diferencial, se mueve toda la estructura de la deuda pública", precisa Barone.

"El costo de la deuda pública -continúa- también afecta la vida de todos nosotros. Si somos ahorradores y hemos suscrito, ganaremos más intereses, pero también tendremos valores de mayor riesgo en nuestras carteras. La ineficiencia de un sistema económico siempre crea problemas a largo plazo".

Y añade: "Si el riesgo aumenta demasiado, encontrar nuevos suscriptores para los bonos del Estado italiano se volvería cada vez más problemático. Hágase esta pregunta: ¿Compraría hoy títulos de Burkina Faso o, para seguir hablando de actualidad, argentinos?

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"El problema de Italia lo tenemos dentro", concluye Baron. "Es la deuda de 2.300 mil millones. Desafortunadamente, no hay una fuerza política que tome el toro por los cuernos y diga que nuestros gastos son mayores que nuestros ingresos y que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Si usted viviera en un edificio y hubiera un inquilino que organizara fiestas cada noche sin pagar las cuotas de la comunidad, ¿qué le diría?"