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La provocación como diplomacia

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La provocación como diplomacia

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Calificado por unanimidad de fiasco, la cumbre del G7 del pasado fin de semana en Canadá confirmó una nueva tendencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump: "La provocación como diplomacia".

Para Vincent Michelot, profesor de estudios americanos en la Facultad de Ciencias Políticas de Lyon, Washington ha roto con el orden mundial que marcó desde la segunda guerra mundial.

"La ruptura sistemática de las normas por parte del presidente Trump no solo lleva a una desestabilización, sino especialmente a una falta de legibilidad, es decir, que todo se reduce a su propia persona”, explicó Michelot.

"Hoy, el poder estadounidense en este orden mundial se ve disminuido por el hecho de que, si bien antes eran los diseñadores de este orden mundial y, al mismo tiempo, inevitables debido a su poder económico, los Estados Unidos no puede imponerse hoy solo por su poder económico, a sabiendas de que están violando las reglas de la Organización Mundial del Comercio, el Gatt y muchos otros tratados de los que Donald Trump ha salido o amenaza con abandonar", prosiguió el politólogo.

Trump acusó a Canadá y los países europeos de perjudicar sus intereses comerciales en varios mensajes colgados en la red social de Twitter.

"Donald Trump no llega sólo a echarse a atrás en el G-7, sino además viene con exigencias como el reingreso de Rusia en las reuniones, una petición provocadora. Hasta ahora la provocación era más la especialidad de los pequeños regímenes dictatoriales en términos diplomáticos. Y cuando vemos que esto se convierte en una forma de diplomacia estadounidense, entonces es ahí donde nos quedamos un poco asombrados", concluyó Michelot.