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Vega, un cohete más ligero para conquistar el espacio

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En la fábrica de Avio, al sur de Roma, los ingenieros están produciendo la siguiente generación de lanzaderas europeas con fibra de carbono. Es poco frecuente que los periodistas tengan la posibilidad de acceder y poder grabar en un sitio así. Se trata de uno de los escasos lugares en Europa donde se producen cohetes espaciales. También es donde nació la lanzadera espacial Vega y donde se está diseñando el futuro de la tecnología aeroespacial.

Ettore Scardecchia es el jefe de ingeniería del producto y habla desde el edificio donde se construye un elemento fundamental de la primera, segunda y tercera fase de las lanzaderas: "Partimos de las materias primas, el caucho y la fibra de carbono, y las carcasas de los cohetes salen listas para que se introduzca el propulsor".

La mayoría de los grandes cuerpos de cohetes espaciales están fabricados con metal, pero Avio utiliza fibra de carbono para el Vega mediante una técnica única y patentada. El objetivo es optimizar los recursos económicos. "El parámetro fundamental de todo este proceso es la ligereza porque obviamente para entrar en órbita un cohete debe tener mucha potencia pero también ser muy ligero", explica Scardecchia.

Los cohetes de combustible sólido no se pueden desacelerar una vez encendidos, pero ofrecen un enorme impulso desde la plataforma de lanzamiento. Además, el poco peso de Vega permite que sea "veloz y rápido de impulsar", indica Giorgio Tumino, que trabaja en la Agencia Espacial Europea como responsable del Programa de Desarrollo de Vega.

Los cohetes Vega pueden partir desde la plataforma de lanzamiento, pero construir uno es un proceso lento y minucioso. Se tarda un año desde que se tienen las materias primas hasta que se produce el lanzamiento. Y el primer paso es usar una especie de molde gigante en forma de tubo, llamado mandril "formado por muchas piezas metálicas ensambladas y sobre el que realizaremos el bobinado del motor de fibra de carbono", según explica Massimo Epifani, responsable de producción de Avio. A este elemento, además, se le aplica una goma delgada que actúa como aislante ya que el motor alcanza temperaturas de más de 3.000 ªC: "Partimos de bobinas de fibra de carbono impregnadas previamente con resina epoxi, que es una patente de Avio. Y con unos 5.000 kilómetros de este filamento, realizamos finalmente el bobinado de la estructura de fibra de carbono en nuestro mandril".

Avio acaba de utilizar ese proceso para crear el P120C, el motor de cohete más grande de su tipo nunca antes fabricado. El P120C es fundamental, ya que entra dentro de la primera fase de una nueva versión más potente de Vega, llamada Vega C. El primero que se fabricó acaba de pasar una prueba de fuego estático en el puerto espacial europeo de la Guayana Francesa.

El mismo motor se utilizará en el próximo Ariane 6, en un intento de adelantarse a la competencia con India, China y Estados Unidos. "De una forma agresiva, estamos tratando de ser más y más competitivos. Uno de estos ejemplos es el motor de combustible sólido conjunto que estamos desarrollando a través de los dos programas, el Vega C y el Ariane 6, y que es el motor de combustible sólido P120C, que permite la posibilidad de armonizar recursos y tener el mismo motor en la primera etapa del Vega C así como al Ariane 6, en este último caso como varios impulsores auxiliares", detalla Tumino.

Con el primer lanzamiento del Vega C previsto para 2019, hay otro trabajo en marcha para mejorar la fase superior del cohete, la parte que realmente vuela a través del espacio y deja los satélites en las órbitas solicitadas por los clientes. Es la única parte que utiliza combustible líquido, lo que significa que puede apagarse y encenderse de nuevo, a diferencia de los motores de combustible sólido. Irene Cruciani es jefa de Ingeniería de Sistemas en Avio y entre las últimas novedades resalta que "en el Vega C hemos desarrollado una cuarta fase, capaz de transportar satélites de un peso mucho mayor que los de Vega y también de volver a encenderse varias veces. Esto permite mucha flexibilidad en la nueva lanzadera, que podrá llevar los satélites de tamaños muy pequeños y de muy poco peso hasta algunos de 2500 kilos, extremadamente grandes para nuestra lanzadera".

Con el ligero Vega, el Soyuz de tamaño medio y el pesado Ariane 5, la gama de lanzaderas de la Agencia Espacial Europea puede alcanzar ahora cualquier órbita desde la Guayana Francesa. Y el miembro más joven de la familia sigue dando un vuelco al corazón de los ingenieros cada vez que sale desde la plataforma de lanzamiento ya que, según señala Cruciani, "el vuelo inicial fue un éxito completamente inesperado porque era para todos la primera experiencia, así que fue realmente sorprendente y hermoso ver que ya desde entonces las prestaciones eran óptimas", Su compañero Etore Scardecchia también lo recuerda como un momento único: "La potencia que se oye desde el interior del motor, tanto por las llamas que salen de la boquilla, como por el ruido ensordecedor que rodea a la lanzadera y al motor, es algo excepcional. Y la primera vez es como el primer amor, nunca se olvida".

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