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Sergio Marchionne expatrón de Fiat muere a los 66 años

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Sergio Marchionne expatrón de Fiat muere a los 66 años

 REUTERS/Max Rossi/File photo
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Sergio Marchionne ha muerto en el Hospital Universitario de Zúrich (Suiza).

El que fuera carismático patrón del grupo automovilístico Fiat-Chrysler (FCA) ha fallecido a los 66 años de edad, según han confirmado fuentes de la familia Agnelli, propietaria histórica de la marca Fiat.

Su estado de salud había empeorado significativamente la semana pasada por complicaciones inesperadas tras una operación.

Ya el pasado sábado fue sustituido por Mike Manley en el cargo de director general de Fiat-Chrysler y por Louis Carey Camilleri como consejero delegado de Ferrari.

Sergio Marchionne, nació en Italia en 1952.

Hijo de un alto oficial de los Carabinieri, se mudó a Canadá cuando era un niño y acabó licenciándose en Derecho en Toronto.

Tras concluirr sus estudios se trasladó a Suiza, donde su ex mujer y sus dos hijos aún viven.

Marchionne, apodado "el hombre del jerséy negro", ha pasado sus últimos años entre Turin y Detroit.

En 1985 entró por primera vez en el 'Lingotto', la sede turinesa de Fiat, y desde entonces ocupó importantes puestos en distintas compañías internacionales.

Es ya en mayo 2003 cuando Gianni Agnelli, que quería fichar a directivos con una diltada experiencia le recluta como miembro independiente de la Junta directiva de Fiat. Marchionne ocupó posiciones de máxima autoridad en el grupo Fiat y también en la presidencia de Ferrari hasta el pasado 21 de julio de 2018.

Marchionne dejó su impronta, para bien y para mal en la legendaria fábrica automovilística, empresa sin la que no se puede entender la Italia del último siglo.

2009 fue un año crucial para Marchionne, ya que rescató Chrysler de la bancarrota, negoció con el Tesoro de Estados Unidos y recibió la bendición de Barack Obama.

Menos armónica fue su relación con sus empleados, especialmente cuando manifestó su apoyo a la reforma laboral que el entonces Primer Ministro Italiano Matteo Renzi aprobó en 2014, y que limitaba considerablemente la estabilidad laboral de los trabajadores. Sin embargo, Marchionne no lo veía así, y consideraba que la nueva ley ofrecía mayores garantías para los inversores y facilitaba la contratación de más mano de obra.

En mayo de 2018 Marchionne anunció una reducción en la producción de coches, con numerosos despidos, algo que contrastaba enormemente con una de sus frases más famosas: "hemos devuelto la dignidad a los trabajadores de fábricas casi abandonadas".